[Entrevista] Hablamos con Plaqueta y Andonella, las autoras de #AmigaDateCuenta

Tiempo estimado de lectura: 11minutos, 20segundos

En medio de la revolución feminista hemos encontrado espacio para discutir muchas problemáticas y situaciones que por años estuvieron silenciadas, abriendo el espacio para la difusión y discusión de temas que influyen en el diario vivir de cientos de mujeres y niñas.

En este escenario, Plaqueta y Andonella, dos mujeres mexicanas, identificaron la necesidad de crear un libro que apoyara a las niñas en un proceso que muchas veces deben vivir llenas de dudas y secretos: La adolescencia. Es así como llegaron a crear #AmigaDateCuenta , un libro atrevido y entretenido, que sin duda querrás compartir con todos.

Sinopsis: ¡HEY! Tenemos tres noticias: Primero, la mala: a esta edad surgen tantas dudas que tus neuronas explotan como palomitas de maíz. Luego, una peor: si le preguntas a tu familia, seguramente se pondrán tan nerviosos que van a salir corriendo. Por último, la buena: en este libro encontrarás información sobre tu primera cita con la ginecóloga, tatuajes, la copa menstrual, bras, qué hacer cuando tienes un crush, la comunidad LGBTI+, sexualidad, cómo luchar contra el machismo, lo increíble que es ser tú misma y otros temas de los que hasta tus papás van a aprender un montón.  

En el marco del Festival de Autores Santiago, en donde las autoras presentaron su libro junto a las amikas Ángela Díaz (Negra Cesante) y María José Castro (SoyLadyGanga), tuvimos la increíble oportunidad de conversar con ellas, contarles nuestras impresiones y por supuesto, conocer un poco más de lo que hay detrás de su trabajo. ¡No te lo pierdas!

El libro está clasificado para mayores de 12 años, sin embargo es muy transversal. ¿Desde qué edad recomendarían su lectura?


P: Nosotras creemos que la feta ingeniera, la feta feminista, desde el minuto cero, ya puede acercarse a este libro. Eso de la clasificación depende un poco más de la edición, por considerar algunos términos como «clitoris» muy explícito. La verdad es que existe esta idea de que teniendo la información vas a correr a drogarte o a coger, pero no. Son las niñas quienes van a determinar qué es sirve, que no y en qué momento.

¿Cómo se introdujo el feminismo en sus vidas?


 A: Yo no tengo exactamente un momento, si no que fueron como una serie de eventos y cosas que me hacían enojar que no entendía por qué, y gracias a las redes sociales aprendí muchísimo, hablando con amigas y dándome cuenta que todas esas cosas a las que no sabía ponerle nombre en realidad no eran mi culpa.

P: Yo llegué super, super tarde al feminismo. Tengo 36 años y mientras estuve en la universidad y antes en la prepa no existía el tema, no estaba en la cultura pop pero tampoco en las escuelas. En la academia ni siquiera se mencionaba. Nunca nos enseñaron la historia del feminismo, ni nada. Era como un asunto que imaginábamos en un cubículo, en el sótano, lleno de polvo y de telarañas.

Yo estudié en la facultad de ciencias políticas de la universidad más grande de México y no había nada. Algunas maestras de la segunda ola que medio nos hablaban, pero no nos lo sabían vender y nosotras en plan: «no, todos los derechos ya están ganados pues porque podemos votar y podemos tener tarjeta de crédito» cuando en la siguiente hora había un profesor que te acosaba y te corría de la clase si no le hacías caso y en la noche ibas a una fiesta y un tipo te intentaba violar y te regresabas a tu casa y tenías miedo de que te asesinaran en la calle, pero «no necesitabas el feminismo».

Llegué super tarde, también por las redes sociales, ver a mis contactas y a mis amigas hablando, asumiendose feministas y compartiendo textos y reflexiones propias y eso fue lo que hizo que me tomara la molestia que la mayoría de los machos no se toman de googlear qué es el feminismo y 10 minutos después ¡Ay no mames, creo que soy feminista!. Ahí se detonó un proceso que no ha parado hasta la fecha, en el que me sigo cuestionando cosas y sigo aprendiendo cosas y que leo mis primeros textos de «¡Hola! ya me asumo feminista» y pues decía muchas pendejadas, entonces  «No plaqueta no te habías terminado de dar cuenta». Básicamente decía «Bueno pues las mensas no nos dejamos pelos en la axila. ¿Pues sabes que? ¡Ahora sí! (Risas) Cosas pequeñas de la resistencia civil pacífica que te das cuenta que son muy poderosas.

Una cosa que encuentro interesante del feminismo es el cómo trabajar en torno a él genera comunidad. Sin ir más lejos, ustedes se conocieron en una entrevista, aquí pudieron conocer a las Amikas, que tienen uno de los podcast más escuchados en Chile ¿Cómo ha sido esa experiencia para ustedes?


A: ¡Increíble! Siento que es como retomar todos esos años perdidos que pasamos teniendo puros amigos hombres que solo querían tener cosas con nosotras…

P : … o que simplemente era una relación de poder con la que ellos se sentían super validados pendejeándonos y ninguneándonos, nunca en relaciones horizontales, sino que tóxicas…

A: Ahora al contrario, podemos tener relaciones constructivas, chidas, que aprendemos un chingo, que nos admiramos mutuamente y que justo creemos que de la colaboración pueden salir las cosas más chidas e interesantes, ¿No?

P: ¡Sí, si, si! Lo que dijo la compañera. Ya ni me acuerdo cómo era la vida antes de mis amigas feministas, que además muchas las he hecho por el feminismo.  Como que es algo que te une, quizás primero en un evento, que vas a las mismas cosas y de ahí nacen amistades chidísimas.

Hoy en la mañana mientras me comía mi huevito una chava se me acerca y me dice: ¡Guey traes el pañuelo verde! ¿Eres de Argentina? – No de México –  ay que chido la marea verde… fue como …saber que ahí hay algo que te une, y sí, surgen proyectos super chidos.

Por ejemplo, de mi grupo de amigas, una trabaja en una agencia de publicidad, entonces logró que una pinche marca pusiera contenidos feministas en su sitio. Lo cual es super debatible,   complicado y polémico, porque «el capitalismo cooptando los movimientos». Yo creo que a veces subestimamos el poder que tiene la publicidad y que de todas maneras nos iban a vender chingaderas y que es mejor que tengan contenidos con perspectiva de género y que si le van a llegar a la gente. A partir de eso se generó un proyecto en donde nos invitó, y así. Otras hacen eventos de lectura de poesía de puras morras, las de feminastic que son puras amigas que invitan a más amigas y hacen eventos super chingones, multidisciplinarios, seguros… No solamente es la amistad, sino que desde esas alianzas políticas salen cosas super, super chidas.

Hablando del libro en sí, algo que me gusta mucho es como normaliza muchas cosas y desde ahí se salta el paso un poco despectivo de «Mira, te voy a explicar esto» para poder directamente hablar de cosas que probablemente ya han vivido, aclarando algunos puntos para que realmente estés tranquila y te amigadescuenta que está bien y tienes que vivirlo ¿Cómo lograron esto?


P : Creo que todo salió de forma muy natural, de una forma muy intuitiva detectamos  cuál era el piso de conocimiento que compartíamos.  Creo que está bastante bien explicado, con peras y manzanas como decimos allá. Con temas como la diversidad y específicamente de identidades disidentes, nosotras mismas había términos que estábamos muy confundidas y que nos parecía super importante investigarlos muy bien y darlos a conocer. Porque incluso gente que tiene toda la voluntad de ser incluyente y de no discriminar, por ignorancia, a veces lo hacemos. Entonces nos parecía muy importante investigarlo muy bien, por eso entrevistamos a activistas de diversidad sexual, fue uno de los temas en los que terminamos dándonos cuenta que aprendimos mucho, que sin ser condescendientes es lo más claro que pudimos, intentando muchas veces no asumir que ya sabes las cosas.

A: Nos gustó no asumir que no lo saben, que no conocen lo básico, hablarles realmente como iguales. Es lo que pasa a veces en esos libros, que les hablan a las adolescentes como estúpidas, como si no fueran capaces de entender nada, entonces pierdes tiempo explicando cosas que no… aquí vamos más bien como al grano.

Han hecho una gira bastante larga difundiendo el libro, en distintos contextos y países de Latinoamérica. ¿Qué es lo que más les ha impactado del viaje?


A: Ahora que venimos de Perú, ahí todavía existe como miedo de decir «¡Feminismo!»

P: Sí, y en las entrevistas nadie mencionó, se saltaron directamente esa parte del feminismo. Hay mucha resistencia todavía a asumirse feminista, y aquí es como «Ya, bienvenida al barrio feminista», aquí si los pañuelos y todo. Otra cosa.

Hace unos meses fuimos a Guatemala y ahí ni siquiera hay matrimonio igualitario, las leyes de aborto son mas restrictivas. Dentro de México, en Ciudad de México todo es como más abierto pero sales un poquito de esa burbuja y te enfrentas a contextos super conservadores, muy represivos, pero bueno, es justo ahí donde queremos llegar, salir de esta endogamia, de esta caja de resonancia hablándole a la misma gente de siempre, que va a estar de acuerdo contigo, si no que desafiar a lo que está allá afuera.

En ese sentido el libro es como nuestro caballo de Troya, que se ve super inocuo y tiene glitter, pero que está llegando a ciudades en donde las morras quizá estaban condenadas a no poder estudiar no porque no habían recursos económicos sino que porque en la familia estaba mal visto, y a embarazarse a una temprana edad. Y con que una morra diga «No mames, no necesariamente» Creemos que cumplimos con nuestra labor.

Y tiene una palestra super importante, porque a diferencia de quizás ir a un profesional de salud, que a veces parece más difícil o intimidante, esto está en la librería, un acceso mucho más fácil, ofreciendo una herramienta super útil para sacar estos temas interesantísimos a la conversación…


P: Creemos que el libro es super bueno para romper el hielo, entre personas que están en proceso de crianza de niñas. Como de «que dudas tienes, dime, que quieres que investiguemos juntas» Se da una instancia muy bonita de «leámoslos juntas»

El libro fue adaptado al lenguaje coloquial utilizado en Chile. ¿Fue este el único país en donde se realizó ese trabajo?


A: No, en Argentina y Colombia también. Y el de Colombia se distribuye en Ecuador y en Perú. El proceso ha sido chistoso, porque hay palabras muy chistosas.

P: Surgieron momentos muy divertidos. Por ejemplo, en Colombia hicimos un evento, y en la parte de «Cosas que puedes hacer para difundir El de armar tocatas, en Mexico se dice tocadas, y en Colombia le pusieron toques, pero toques en México es armar un cigarro de marihuana, entonces «armar toques» wow. (Risas)

También fue como triste, pues en la versión chilena, que es de los países de la región en los que adaptamos, creo que es el menos violento contra las mujeres. En México cuando hicimos el libro la cifra de feticidios era de 7 y en las reimpresiones hicimos la actualización de algunos datos, y la actualización tuvo que ser a 9, en menos de un año. Y aquí son menos pero bueno, no son poquitos. La cifra es pequeña pero no mames, mientras haya un femicidio tenemos que hablar de esto y tenemos que ver cómo lo frenamos de raíz. Nos encantó la parte de «En noticias más alegres» las ídolas locales de estilo, poner a las morras de acá. Fue muy interesante ver todos estos temas que le incumben a la gente con la que estamos y conocer su ley.

Y para finalizar. ¿Cualés son sus ilustraciones favoritas?


A: A mi me gustan muchas, pero la del maldito sistema patriarcal especialmente me divertí muchísimo haciéndola.

P: La copita menstrual…

A: Ese fue de los primeros dibujos que hice, con los que dije: «así va a ser el libro». Me costó muchísimo llegar a eso. Estuve dibujando e hice el primer boceto de la copa y dije: Ay, creo que ya por fin me siento contenta con el dibujo.

P: La del camioncito del crush, porque además fue una de las cosas que yo sugerí y que hice todo mal en mi computadora y que Andonella tradujo. ¡Es que muchos muchos nos dan mucha risa!

A: Si, los viejitos de la RAE. Y la parte de Freud: Usted cállese viejo metiche.

No olviden que el libro está en formato físico y digital gracias a Planeta de Libros Chile. 

Barbara Myhew
26 aunque no me creas. Inquieta y perfeccionista. El tiempo es poco, la vida mucha, pero de alguna forma nos las arreglamos. En redes como @barbaramyhew

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