[Reseña] «Nada Que Perder»: El Regreso del Neo-Western

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La carrera por los Oscar está cada vez más cerca de llegar a su fin, y por ello, cada vez quedan menos películas pendientes para que lleguen a nuestra cartelera. Dentro de tan vasta selección de estrenos, siempre se cuenta con al menos una producción del montón que termina recibiendo la menor cantidad de publicidad posible; de aquellas que nos enteramos por los listados de nominaciones o los elogios dados por críticos en sus listas de sus mejores films del año. «Nada Que Perder» («Hell or High Water») del escocés David Mackenzie («Un Seductor Irresistible»; «Al Final de los Sentidos») es en esta ocasión una de esas películas. Pero hay que quedar advertidos, por ningún motivo debe pasar desapercibida.

Sinopsis: Un padre divorciado (Chris Pine) y su hermano (Ben Foster), un ex presidiario recién salido de la cárcel, se dirigen al Oeste de Texas con el objetivo realizar una serie de robos en una serie de sucursales bancarias, para así conseguir el dinero suficiente como para poder salvar la granja familiar. Poco saben del veterano ranger de Texas (Jeff Bridges) que les está siguiendo el rastro.

El género del western hoy en día es uno difícil de encontrar en cartelera, o al menos, encontrar que de algo novedoso. Es por eso que hace unos años el género se revitalizó en cierta manera, y se adaptó a la brutalidad de la época contemporánea, terminando con la fórmula típica de los héroes forajidos contra los bandidos, y tratando con historias de los héroes comunes de hoy, los civiles que van contra las injusticias propias del sistema o de los pueblos, o que van en sus propias cruzadas personales, pero que para ello deben transgredir los límites de lo correcto y los valores propios de los héroes. Un gran ejemplo de esto fue «Sin Lugar Para los Débiles» (2007) de los hermanos Coen; y ahora es esta película otra notable adición al género.

Si bien la sinopsis que resume la trama de la película puede parecer bastante básica, hay que considerar (y para quienes estén familiarizados con el género, es probable que ya lo sepan) que dentro del neo-western lo que importa no es la historia en sí, sino la naturaleza de sus personajes y el viaje que hacen a lo largo de la película. En este caso, dos hermanos que si bien son completamente diferentes en personalidad y actitud, están unidos por algo más trascendente que lo que los define; la sangre. Chris Pine (la nueva trilogía de «Star Trek»; «Horas Contadas») y Ben Foster («El Mensajero»; «Warcraft») se lucen en sus roles como los hermanos Howard, sacando a luz el carácter austero y torturado por un pasado de errores que tiene el personaje de Toby interpretado por Pine, y la descuidada e impulsiva personalidad del personaje de Tanner, interpretado por un irreconocible Foster. Y aún así, a pesar de ser personajes tan diferentes, su vínculo de hermandad es trabajado de manera muy creíble y fluida; no a partir de extensos monólogos o momentos de suma emotividad, sino en los pequeños detalles que resaltan en su interacción el uno con el otro, con cosas tan pequeñas como la forma en que comparten una cerveza.

Por el otro lado, resalta el increíble Jeff Bridges («El Gran Lebowski»; «Temple de Acero») como el viejo ranger Marcus Hamilton, con su ya tradicional acento sureño, y un constante nivel de sarcasmo y calma que nunca opaca a su inteligencia y astucia, que se maneja con tal sutileza en el guión, que deja a relucir que este hombre sabe por lo que ha vivido. Su tenacidad se debe sólo a las barbaridades que ya ha visto; y nosotros simplemente lo vemos en lo que es su último caso. Por lejos el personaje que se roba la película con cada escena en la que está en pantalla, y definitivamente un fuerte contendiente al Oscar por Mejor Actor de Reparto.

Asimismo, si bien el despliegue de escenografía es bastante austero en cuanto a escenarios, no deja de ser notorio que se consiga a momentos un muy buen uso de cinematografía con las planicies en los terrenos llanos de las carreteras del sur de los Estados Unidos; atardeceres y amaneceres que realmente resaltan en pantalla y dan mucha fuerza a lo que se ve en pantalla, aunque sean nuestros protagonistas caminando por el desierto.

Ahora, como bien señalé anteriormente que lo importante dentro de este género son los personajes y su viaje a lo largo de la historia, es por lo mismo que la película puede resultar bastante lenta para muchos, y consecuentemente, no necesariamente grata. No estamos en un western a la antigua, lleno de persecuciones, balazos y cabalgatas hacia el atardecer; aquí nos vemos frente a personas que viven el día a día, que deben pensar cada paso que dan, que conversan sobre las nimiedades de sus vidas, que observan sus entornos, que piensan sobre dónde están, hacia dónde van, y por qué es así. Al final del día, el propósito de esto es que, independiente de que nos encontremos frente a héroes, ladrones, policías, etc… ante todo, siempre serán personas como nosotros, y por ello, se preguntan tanto como cualquiera de nosotros lo haría. No es salir de nuestra realidad, sino verla desde otro ángulo y lugar, y esto requiere tiempo y desarrollo. Si esto no es lo que uno espera o normalmente disfruta, veo difícil que esta película cambie su parecer.

Para resumir, «Nada Que Perder» es una película sólida que nos hace recordar un género que hace ya mucho tiempo no tenía una presencia dura dentro del radar comercial general. Si bien no se rebaja a hacer el contenido más dirigible para el espectador de manera que se inserte más en el género de acuerdo a los clichés tradicionales de Hollywood, sí ofrece un viaje a momentos tenso, con actuaciones destacables por parte de actores que claramente están dando su mejor juego frente a la cámara, el cual en la mayoría de los casos, no se había visto con frecuencia anteriormente. A pesar de que dudo que sea una competidora fuerte para llevarse el premio a «Mejor Película» del 2016, definitivamente es una buena película que tiene más que merecido el tiempo que demanda, y que asimismo, resulta ser un regreso más que bienvenido al cine para el neo-western. Cinéfilos ávidos, estén atentos.

Journalist by day, Nightcrawler by night, Cinephile always. It's never too early or too late to watch a movie...or to have pizza...or both. Long live the 90's generation!

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