Hablamos con Laura Donoso, la directora de “Sariri”, un viaje entre hermanas, memorias y silencios

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Hoy tuvimos la oportunidad de conversar con Laura Donoso, directora de “Sariri”, una ópera prima que ha recorrido festivales y que llega a las salas como una propuesta tan íntima como contundente. La película narra la historia de dos hermanas en una comunidad aislada del norte de Chile, y nos invita a reflexionar sobre el cuerpo, el silencio, la infancia, y lo que significa crecer siendo mujer en un entorno marcado por lo invisible. A continuación, compartimos parte de esa conversación, que cruza lo personal y lo político, lo poético y lo concreto.

«Me gusta que las películas me sorprendan», dice Laura Donoso al hablar de su ópera prima. La película, que nació como un proyecto universitario y hoy circula por festivales y está próxima a llegar a salas comerciales, retrata la historia de dos hermanas que enfrentan el ser mujer en una comunidad aislada del norte de Chile. En ese entorno, las decisiones, los silencios y los cuerpos femeninos se convierten en el centro de una narrativa tan íntima como política.

Ambientada en el pueblo ficticio de La Lágrima, la cinta narra la historia de dos hermanas que enfrentan realidades extremas: Dina (16 años), embarazada sin querer y deseosa de huir, y Sariri (11 años), que atraviesa su primera menstruación lo que la obliga a viajar sola por el desierto como manda en la tradición, en un entorno regido por normas patriarcales. Con sensibilidad y crudeza, la directora convierte lo íntimo en universal: microviolencias que resuenan en toda mujer y que buscan ser visibilizadas en la gran pantalla.

Rodada en Condoriaco, un pequeño pueblo cercano a La Serena, Sariri se sitúa en un desierto que no solo es paisaje, sino un personaje más. “Un personaje con luces y sombras, con contradicciones”, explica Donoso. “Por un lado, ves solo eternidad e inmensidad, y eso puede parecer libertad. Pero al mismo tiempo, tanta inmensidad te hace sentir solo, sin compañía en los momentos difíciles. El desierto te da, pero también te quita”.

Esta ambigüedad también se refleja en la manera en que la película trata la idea de libertad. Los espacios abiertos, a veces, son los más limitantes. “En este pueblo ficticio donde todo parece detenido en el tiempo, los personajes sueñan dentro de espacios pequeños, cerrados, y cuando salen al desierto, se sienten más atrapados”, comenta la directora.

Uno de los aspectos más provocadores del film es el rito del exilio menstrual, una práctica que simboliza cómo la biología femenina puede ser tratada como impureza. La idea surgió cuando Donoso conoció la historia de las mujeres Kadugolla, en la India, a quienes se obliga a abandonar sus casas durante la menstruación o después del parto, por considerar su sangrado “tóxico” para los hombres. “Pensé en qué pasaría si esto ocurriera en Chile, en el desierto, donde no hay dónde esconderse. Y ahí empezó a moverse la máquina Sariri”, cuenta.

Pero más allá de la ficción, la menstruación fue también un punto de reflexión personal para la directora: “En mi familia se decía que menstruar era ‘estar enfermo’. Nunca lo había cuestionado hasta que una amiga me preguntó por qué decía eso. Me di cuenta de que incluso en contextos supuestamente avanzados, hay cosas tan básicas que siguen siendo tabú”. Para Donoso, mostrar la sangre menstrual, lejos de buscar escandalizar, es un gesto de visibilidad: “Cada persona que menstrúa lo vive de forma distinta, y es importante poder hablar de eso sin vergüenza”.

Con una estética cuidada, silencios densos y un ritmo contemplativo, “Sariri” también habla de la pérdida de la infancia y del momento, muchas veces imperceptible, en que se cruza el umbral hacia la adultez. “Pensé mucho en cuándo dejé de ser niña, cuándo perdí esa inocencia. Es difícil de explicar, pero creo que la película habla de eso, de ese instante en que una deja de soñar libremente”.

Aun así, la directora mantiene la esperanza de que las niñas y adolescentes de hoy puedan seguir soñando con futuros propios. “Ser niño es soñar”, dice. “Y ojalá sigamos protegiendo esa parte que quiere imaginar, aunque el mundo adulto a veces lo vea como algo ingenuo o poco realista”.

En su recorrido internacional, “Sariri” obtuvo el Gran Prix Cinéma en Construction en Toulouse, participó en el Miami Film Festival, compitió por el Colón de Oro en Huelva, recibió el premio a Mejor Dirección en el Female Filmmakers Festival Berlin y una Mención Especial del Jurado a la Interpretación para Paola Lattus en SANFIC 2024.

Sobre el recorrido de “Sariri” por festivales, Donoso destaca la experiencia como una especie de escuela intensiva: “Fue increíble. Nos permitió dialogar con jurados, conocer colegas y entender cómo funciona esta industria. La película creció mucho en la etapa de posproducción gracias a esos espacios”. Uno de los mayores desafíos fue la música, un área que le resultaba especialmente compleja. “No sabía cómo explicar lo que imaginaba. Pero luego, en los festivales, mucha gente nos felicitó por la música, por cómo ayudaba a contar la historia. Fue muy emocionante”.

Convertida ya en su carta de presentación como cineasta, Sariri marca el inicio de una carrera que promete seguir explorando temas profundos desde miradas frescas, valientes y personales. “Al menos con esta película, espero que podamos volver a cuestionarnos cosas que damos por sentadas. Tal vez no vamos a cambiar el mundo con una película, pero sí podemos abrir una conversación”.

“Sariri” se estrenará en los cines de Chile el 09 de octubre del 2025.

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