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Por alguna razón, pareciera que la nostalgia por las comedias románticas de antaño cada día es más fuerte. El género, que alcanzó su peak en los ’90, sobrevivió al auge de los 2000, pero hacia la década de 2010 pareció mutar y finalmente distanciarse enormemente de lo que originalmente conocíamos. De todos modos, ha intentado revivir con múltiples cintas, estudios y directores; sin embargo, solo unos pocos lo han logrado.
“Beso de tres” ha llegado silenciosamente a las salas de cine, con una premisa dirigida a los millennials nostálgicos de los noventa, incorporando sus realidades y dinámicas, pero con un carisma que recuerda fielmente a los clásicos del género. Además, la película se atreve a ir un paso más allá: elige como tema central algo que da para una larga discusión la maternidad/paternidad en tiempos actuales.
Sinopsis: Connor, un joven amable pero inseguro, lleva años enamorado de su amiga Olivia. Una noche, Olivia lo introduce a Jenny, una atractiva desconocida, y lo lleva a un trío inesperado que él interpreta como su fantasía hecha realidad. Pero pronto Olivia y Jenny descubren estar embarazadas a la vez. Connor queda atrapado entre dos mujeres, dos familias, dos decisiones que lo obligarán a enfrentar sus propias limitaciones emocionales y el caos de la adultez inesperada.
Los personajes despiertan inmediatamente nuestra empatía e interés, y resultan atractivos por sus comportamientos y cuestionamientos morales. No son un ejemplo absoluto, sino más bien una reflexión realista y sincera sobre cómo enfrentamos las relaciones de pareja, la parentalidad, el desafío de ser una persona íntegra y con una vida resuelta frente a un escenario cambiante, y la idea de un hijo no planificado.
El trío protagonista está compuesto por los actores entre quienes se percibe desde el inicio una química mágica: Zoey Deutch (Set It Up, Zombieland) como Olivia, una chica “cool”, conflictuada por su aparente destino, quien rehúsa “tomarse la vida en serio”; Jonah Hauer‑King (La Sirenita) como Connor, un joven sensible y algo tímido, que está decidido a arriesgarse en cuanto a relaciones se refiere; y Ruby Cruz (Mare of Easttown, The Sex Lives of College Girls) como Jenny, una chica ansiosa por conocer el mundo más allá de lo que siempre se le ha impuesto como “correcto”. Entre ellos surge desde el principio una química intensa que vuelve difícil inclinarse por uno u otro: todos tienen sus razones y sus mundos.

De alguna forma, el guión, elaborado con cuidado y habilidad, extiende sus brazos en múltiples direcciones, abordando las distintas aristas con la profundidad justa para permitir que hagamos nuestras propias reflexiones, entendiendo el tipo de película que es. Así, la narración evoluciona naturalmente hacia un escenario en el que no hay un único camino hacia “la respuesta correcta”. El tema del aborto aparece de forma central, y se aborda desde distintas miradas, sin imponer una verdad, más allá de la necesidad de conversar sobre ello y permitir la elección.

Sinceramente, la película me sorprendió profunda y gratamente. Logra sustentar su historia con un tema importante y sólido, mezclando el romance y la comedia clásicas con un toque de drama y modernidad que la hacen fresca. La cinta me hizo cuestionar muchos momentos, y también me mostró una resolución: no desde la moral o la ideología, sino con sinceridad, desde cómo vivimos y atravesamos estas experiencias como humanos; de la forma menos ideal, llenos de contradicciones y cambios. Ahí se demuestra el talento del director Chad Hartigan.

Lo único que no termina de convencerme es el rol tan central del personaje masculino, cuando evidentemente la película tiene a dos personajes femeninos centrales embarazadas. Sin embargo, parece inevitable, al ser él el punto de unión entre ambas historias. De todas maneras, el guion parece consciente de este peso, y lo compensa otorgándole al co-protagonista momentos de reflexión y sensibilidad poco comunes en su género. Asimismo, aunque temas como el aborto terminan teniendo caminos más “ligeros” al comprometerse con la narrativa, creo que todo corresponde al contexto en que se enmarca. En fin: es una película ambiciosa para su tipo, y creo que aterriza con éxito, considerando la innumerable cantidad de desafíos que se propone. En cines gracias a Bf Distribution.













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