[Reseña] “Bugonia”: Te volará la cabeza

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Ya está disponible en los cines de Chile: “Bugonia”, el nuevo filme del director Yorgos Lanthimos (The Lobster), quien nos cuenta la historia de dos primos que, arrastrados por teorías conspirativas y una desbordada imaginación, terminan convencidos de que la jefa de uno de ellos es en realidad una alienígena infiltrada en la Tierra.

Sinopsis: Dos jóvenes obsesionados con las conspiraciones secuestran a la poderosa directora ejecutiva de una gran empresa, convencidos de que es una alienígena que pretende destruir el planeta Tierra.

“Bugonia” es el nuevo proyecto de Yorgos Lanthimos (Poor Things), quien nos sorprende cada vez con sus obras y críticas a la sociedad. El director griego nos deleitó previamente con “Kinds of Kindness” (2024), donde presentó a la dupla compuesta por Jesse Plemons (Love and Death) y Emma Stone (La La Land), demostrando la versatilidad y maestría de ambos actores, en tres historias con tres roles y actuaciones muy diferentes y deslumbrantes, en una película que -lamentablemente- pasó desapercibida para la Academia. Ahora, vuelve a trabajar con ambos en los roles protagónicos… y nuevamente la rompen, sobre todo Emma Stone (La La Land), quien ya es la musa recurrente del director, protagonizando con esta producción sus últimas cuatro películas [“The Favourite” (2018), “Poor Things” (2023), “Kinds of Kindness” (2024) y “Bugonia” (2025)].

Con un guion que mezcla comedia crítica y ciencia ficción, repleto de conexiones sorpresivas y giros inesperados, la película retrata de forma visceral cómo un hombre obsesionado con las teorías conspirativas llega a convencer a su primo de que su jefa es un alienígena. Juntos trazan un disparatado plan: secuestrarla para obligarla a guiarlos hasta su supuesta nave nodriza, convencidos de que esa es la única forma de salvar al planeta, ya que —según él— los extraterrestres están acabando con las abejas.

Aunque este proyecto funciona casi como un remake de una película surcoreana, y aun cuando conozcas la filmografía del director y puedas anticipar los territorios que suele explorar y la forma en que articula su discurso, “Bugonia” consigue sorprender igualmente. Con una dirección de fotografía minuciosa —y una mano muy acorde a su trabajo anterior, gracias a su nueva colaboración con Robbie Ryan—, la cámara no solo actúa como un testigo ligeramente distanciado de la acción, sino que también se convierte en una herramienta narrativa. Deja elementos fuera de cuadro, expone otros a plena luz, trabaja con altos contrastes y abundantes sombras, apuesta por un matiz amarillento, compone planos cuidadosamente pensados y recurre al movimiento solo cuando es necesario, sin olvidar los grandes planos generales que subrayan la inmensidad de los espacios, la sensación de abandono y cierto aire épico que envuelve a la historia.

El diseño de arte cumple un rol clave al situarnos en un tiempo y espacio precisos, y al contrastar de forma contundente dos mundos: el entorno empresarial, pulcro y refinado de ella, frente al universo desordenado, texturizado y casi salvaje del protagonista. Cada detalle dialoga con el guion y lo potencia, abarcando todas las áreas —vestuario, ambientación, utilería y maquillaje— con una coherencia impresionante. Hay planos y decisiones visuales que, simplemente, no podrás borrar de tu memoria.

El montaje contribuye a llevar la historia con un ritmo que no da respiro; el tiempo no se siente, y aunque hay escenas con bastante diálogo, logra fluir sin generar desgaste. Cada beat del guion mueve la historia de un lugar a otro. Pero nadie podría ser capaz de retratar esta historia de una forma tan especial como Yorgos, quien seguramente convertirá esta película en una obra de culto con el paso del tiempo.

Si te gusta el cine noventero y eres fan de las películas clásicas de los 70s y 80s, esta película te hará creer que ese cine no está muerto y disfrutarás de está crítica a la humanidad, al yankee promedio y de seguro lograrás empatizar a ratos con un terraplanista.

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