[Reseña] “Dollhouse: Muñeca Maldita”: Un inquietante retrato del duelo y lo sobrenatural

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Ya está disponible en los cines de Chile: “Dollhouse: Muñeca Maldita”, película de terror japonesa escrita y dirigida por Shinobu Yaguchi (Survival Family). La película ofrece una perturbadora mirada al modo en que el cine japonés explora los demonios, las maldiciones y lo sobrenatural, fusionando el suspenso clásico con la inconfundible sensibilidad y atmósfera del terror nipón.

Sinopsis: Tras la pérdida de su pequeña hija, una mujer encuentra en un mercado de antigüedades una muñeca idéntica a la niña. Al principio la muñeca servirá de consuelo para sobrellevar el duelo, pero pronto su presencia se vuelve aterradora y hostil, como si se tratara de un demonio aferrándose a su presa.

“Dollhouse: Muñeca Maldita” fue dirigida y escrita por Shinobu Yaguchi (Survival Family), un cineasta prácticamente desconocido en este lado del mundo, que nos entrega una sólida producción de suspenso y terror que, en poco menos de dos horas, refleja con acierto la visión asiática de estos géneros. La cinta nos sumerge en un mundo donde el miedo y las supersticiones conviven con la modernidad de un país desarrollado, logrando una atmósfera tan inquietante como fascinante.

Desde su trailer, la película deja entrever varios elementos que llaman la atención: desde las notables diferencias en el origen de la muñeca maldita —distinto al de otras figuras demoníacas del cine de terror occidental—, hasta la rica incorporación de símbolos culturales y ancestrales que aportan profundidad e identidad propia al relato.

La historia arranca con un hecho traumático y desgarrador que marca el punto de partida para la misteriosa aparición de una antigua muñeca tradicional. A partir de ahí, la narración avanza con buen ritmo, desplegando una serie de sucesos paranormales construidos con inteligencia visual: escenas cotidianas que, en cuestión de segundos, se transforman en imágenes grotescas y perturbadoras. Un aspecto particularmente inquietante es que buena parte del relato involucra a niños, lo que intensifica la tensión y provoca genuino malestar ante los eventos sobrenaturales que los acechan.

A esto se suman varios giros argumentales que sorprenden y mantienen la atención del espectador, hasta llegar a un desenlace inesperado que reinterpreta todo lo visto con anterioridad. Pero quizás lo más interesante del trabajo de Yaguchi es su uso del humor: pequeñas dosis de comedia dosificadas con precisión, que alivian la tensión sin romper el tono y demuestran que el terror también puede convivir con otros registros narrativos.

En definitiva, “Dollhouse: Muñeca Maldita” logra atraparnos desde el inicio y cumple con lo esencial de una buena película de terror: asustar, incomodar y sorprender. Una propuesta que combina sustos efectivos con una historia bien construida y una mirada cultural que enriquece el género.

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