[Reseña] “El Sobreviviente”: Mucho potencial… pero poca profundidad

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Ya está disponible en los cines de Chile: “El Sobreviviente” (The Running Man), una nueva adaptación cinematográfica de la novela escrita por Stephen King, que sigue a un hombre que se une a un reality show en el que los concursantes, a los que se les permite ir a cualquier parte del mundo, son perseguidos por “cazadores” empleados para matarlos.

Sinopsis: En una sociedad de un futuro cercano, El Sobreviviente es el programa de mayor audiencia de la televisión, una competición mortal en la que los concursantes, conocidos como Corredores, deben sobrevivir 30 días mientras son perseguidos por asesinos profesionales, con cada movimiento retransmitido a un público sediento de sangre y cada día con una mayor recompensa en metálico. Desesperado por salvar a su hija enferma, Ben Richards (Glen Powell), de clase trabajadora, es convencido por el encantador, pero despiadado productor del programa, Dan Killian (Josh Brolin), para que participe en el juego como último recurso. Pero la rebeldía, los instintos y las agallas de Ben le convierten en un inesperado favorito de los fans y en una amenaza para todo el sistema. A medida que la audiencia se dispara, también lo hace el peligro, y Ben debe burlar no sólo a los cazadores, sino a una nación adicta a verle caer.

Dirigida por Edgar Wright (Baby Driver) y encabezada por Glen Powell (Twisters), la nueva adaptación cinematográfica de la novela de Stephen King: “El Sobreviviente” (The Running Man) es una película entretenida, dinámica y que avanza con rapidez. En esencia, cumple con todo lo que promete; sin embargo, sus escenas de acción rápidamente se vuelven monótonas y previsibles.

Aunque la trama ofrece un comentario potente sobre la manipulación mediática (especialmente vigente en esta era dominada por la Inteligencia Artificial, los deepfake y la desinformación), su ejecución es tan “puntual y correcta” que, lamentablemente, la película no logra destacar por mérito propio. Funciona, sí, pero no entrega nada fuera de lo común. Es de esas historias en las que, apenas tomas asiento, ya sabes exactamente cómo va a terminar.

Es complaciente con el espectador y poco arriesgada, lo que termina restándole impacto… sobre todo considerando que tenía todo para ser algo más, algo que realmente resaltara dentro del género.

Ambientada en un futuro distópico, la historia sigue a un obrero que ha sido marginado por intentar actuar con nobleza en una sociedad que solo valora la ganancia personal. Obligado a participar en un reality show de cacería humana para salvar la vida de su hija y sacar a su familia de la extrema pobreza, el protagonista se ve inmerso en un juego mortal que promete tanto espectáculo como crítica social.

Con una premisa cargada de comentarios socioculturales y políticos (desde el rol de los medios como distractores masivos hasta el control de las corporaciones sobre el individuo), el relato tenía múltiples caminos narrativos por explorar. Sin embargo, la película decide ignorar por completo aquello que podría haber sido su mayor fortaleza, conformándose con una superficie efectiva pero sin profundidad.

El resultado es un filme olvidable, que sirve para pasar el rato de manera momentánea, pero del que es fácil desprenderse apenas sales de la sala. Su mayor problema no es Glen Powell (Twisters), quien cumple correctamente, sino el arco del personaje y la forma en que está construido.

El protagonista tiene todos los elementos para generar empatía, pero el guion nunca se detiene a desarrollarlo emocionalmente. Y, sin ese vínculo, su sufrimiento dentro del juego y su desesperación por proteger a su familia nunca terminan de sentirse. La película se enfoca casi por completo en sus secuencias de acción, dejando de lado los matices más humanos, lo que termina siendo un error que pesa bastante en el resultado final.

En resumen, “El Sobreviviente” (The Running Man) pudo (y debería) haber sido una crítica feroz envuelta en un ritmo vertiginoso, pero se queda a medio camino. Entretiene… sí, pero también deja la sensación de que pudo… y debió ser mucho más.

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