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En sus marcas, listos… ¡fuera! Ya está disponible en los cines de Chile: “F1”, película inspirada en el campeonato de autos de carreras Fórmula 1. El filme es encabezado por Brad Pitt (Ad Astra), quien da vida a un ex-piloto que regresa a la Fórmula 1 y se asocia con un novato en APXGP, un equipo ficticio que de verdad compitió contra los titanes del deporte.
La película fue dirigida por Joseph Kosinski, el mismo cineasta detrás de “Top Gun: Maverick” (2022), “Oblivion” (2013) y “Tron: Legacy” (2010); su guion fue escrito por Ehren Kruger (Top Gun: Maverick); y cuenta con la producción de Jerry Bruckheimer, conocido productor de franquicias como “Piratas del Caribe”, “La Leyenda del Tesoro Perdido”, “Top Gun: Maverick” y “Bad Boys”.
Sinopsis: La película es protagonizada por Brad Pitt (“Bastardos sin Gloria”, “Érase una Vez en Hollywood”) en el rol de Sonny Hayes y narra la historia de un retirado piloto de fórmula 1, quien junto a su compañero de equipo (Damson Idris), decide regresar a las pistas tras recibir un llamado del director de la escudería APXGP para salvarla y poder posicionarla junto a las actuales mejores, donde Red Bull, Mercedes, Ferrari, McLaren, entre otras, lideran los campeonatos de pilotos y constructores.
“F1” es una cinta que encantará no solo a los fanáticos de las tuercas y del mundo de la Fórmula Uno, sino también a quienes disfrutan de una buena película de acción, con una historia de superación y amor por algo tan aparentemente simple —y a la vez tan profundo— como lo es manejar y sentir el rugido de un motor.
Dirigida por Joseph Kosinski (Top Gun: Maverick), la película es una oda al cine de acción bien hecho, ese que se atreve con tomas arriesgadas y que busca siempre rozar la realidad, sin dejar de lado la espectacularidad. Kosinski se lanza con ambición, y no defrauda: su propuesta logra asombrar, acercando al espectador a la experiencia de ser parte de la Fórmula 1, como si uno mismo estuviera tras el volante. Gracias a escenas filmadas durante carreras reales, como el Gran Premio de Gran Bretaña, y a una inédita colaboración entre la organización de la F1 y estudios de Hollywood, la cinta alcanza un nivel técnico pocas veces visto en el género. Un trabajo conjunto que se nota en cada detalle y que eleva considerablemente la calidad de la producción, borrando los límites entre ficción y realidad.

Cuando Brad Pitt (Ad Astra) aceptó protagonizar la película, no se conformó con actuar como piloto… decidió convertirse en uno. Durante dos años, entrenó con autos reales, recorrió miles de kilómetros en pistas profesionales y vivió en carne propia lo que significa acelerar a más de 280 km/h. Pero, lo más impactante es que no fue solo una estrategia publicitaria: Pitt trabajó con ingenieros reales de F1, practicó en simuladores de competición y, durante la grabación, compartió pista con leyendas como Verstappen, Leclerc y Hamilton. Sí, Brad Pitt literalmente corrió en el mismo asfalto que los campeones del mundo, mientras las cámaras captaban todo sin efectos especiales. La película fue rodada durante fines de semana reales de carrera, con público, ruido y toda la adrenalina. Incluso su compañero de reparto, Damson Idris (Outside the Wire), confesó que en una escena se puso tan nervioso que terminó escupiéndole sin querer… y Pitt, imperturbable, siguió actuando. Lo que vemos en pantalla no es una simulación: es un actor de 60 años enfrentando miedos, velocidad y presión, todo por contar una historia con la misma pasión con la que se vive cada carrera.
La historia gira en torno a Sonny Hayes, un ex piloto que regresa a las pistas para defender la escudería de un viejo amigo. Pero su retorno no es fácil: arrastra consigo traumas del pasado —ligados tanto a su carrera como a su vida personal— que lo enfrentan con su propia historia y con el mundo de las carreras y las apuestas. Brad Pitt (Ad Astra) brilla en el rol, entregando un personaje complejo y carismático, que crece a lo largo de la cinta al ritmo de las emociones, los desafíos y las curvas del guion. Su interpretación no solo sostiene el relato, sino que se convierte en el hilo conductor que une al resto de los personajes, quienes también destacan por su profundidad y por aportar matices que enriquecen la trama. Las interacciones entre ellos culminan en momentos inolvidables, cargados de humanidad, tensión y emoción.

Uno de los elementos más destacables es la participación de Lewis Hamilton, no solo como productor junto a Kosinski y Pitt, sino como asesor clave para capturar la esencia de lo que realmente significa ser un piloto de Fórmula 1. Su mirada aporta autenticidad y detalles únicos sobre los desafíos físicos y psicológicos que conlleva correr a más de 320 km/h. Pero su presencia va más allá de lo técnico: forma parte activa de la narrativa y protagoniza algunos de los momentos más impactantes y emocionantes de la película, donde el frenesí por ganar se vive en su máxima expresión.
A nivel técnico, “F1” también marca un hito: se utilizaron cuatro cámaras con certificación IMAX instaladas directamente en los monoplazas, un detalle que transforma la experiencia visual y la vuelve inmersiva como pocas. Sumado a un diseño sonoro espectacular y a una banda sonora diversa, la película se convierte en una experiencia sensorial de primer nivel, que se disfruta intensamente de principio a fin.

“F1” no es solo una película de carreras. Es una experiencia cinematográfica completa, que combina adrenalina, emoción y humanidad, y que redefine lo que puede ser una cinta de acción. Gracias a sus tomas en primera persona, sus guiños para los fanáticos del automovilismo y su ambición técnica, la película logra que el espectador no solo vea, sino que sienta lo que significa correr en la Fórmula 1.













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