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El cine es fuente de diversas emociones: a veces sorprendente e impactante, otras cómodo y reconfortante. Esta semana llega a las salas “Familia En Renta” (Rental Family), una película divertida y conmovedora que retrata la cultura japonesa en su esencia, pero que también nos interpela a todos, pues vivir en un mundo hiperconectado no implica necesariamente experimentar conexiones humanas reales.
Sinopsis: En el bullicioso corazón de Tokio, un actor estadounidense (Brendan Fraser), solitario y emocionalmente perdido, intenta encontrar un nuevo propósito en su vida. Su situación da un giro inesperado cuando comienza a trabajar para una agencia japonesa que ofrece “familias de alquiler”, donde debe interpretar distintos roles —padre, hermano, esposo— para personas que necesitan llenar un vacío en sus vidas.
Phillip es un actor de poca popularidad que acepta cualquier clase de papel con tal de mantenerse a flote. Cada noche vuelve a su hogar decepcionado, dedicándose a mirar por la ventana y atestiguar vidas ajenas, incapaz de enfrentar su propia soledad. Como inmigrante, ha hecho de Japón su nuevo hogar; sin embargo, nunca termina de sentirse realmente parte.
Los días avanzan uno tras otro hasta que uno de sus trabajos lo lleva a un lugar inesperado: una empresa de familias en renta. En Japón, este negocio es bastante popular, con cientos de empresas que prestan este tipo de servicio. En un mundo donde el foco está puesto en el trabajo y las apariencias lo son todo, el tiempo no alcanza para formar lazos y, a veces, una conexión sincera pareciera no satisfacer todas las necesidades. Es así como Phillip empieza a interpretar papeles que parecen exigir más de él que solo seguir un guion, llevándolo a explorar las relaciones humanas como no las había visto antes.

Situada en Japón, “Familia En Renta” (Rental Family) nos ofrece una fotografía hermosa y vistas sorprendentes, acercándonos a un Japón más cotidiano y familiar, incluso si no conoces mucho de dicha cultura.
Sin embargo, y pese a esta distancia cultural con el epicentro del film, la cinta retrata un mundo totalmente actual, invitándonos a reflexionar en torno a cómo nos relacionamos entre nosotros, a las historias que subyacen a nuestros actos y motivaciones, y a que quizá, si prestamos un poco más de atención, podamos descubrir cosas mucho más interesantes que aquello que el mundo exige de nosotros. La película también expone cómo no todo puede ser juzgado por las apariencias y que las soluciones que parecen incómodas o incorrectas no siempre pueden ser evaluadas desde una supuesta superioridad moral, pues todo tiene un trasfondo y un camino que explorar antes de apuntar con el dedo.

Brendan Fraser (La Momia) retoma este rol deprimido y contemplativo que ha demostrado quedarle muy bien, interpretando a un hombre solitario que anhela un vínculo real, transmitiendo sinceridad y atreviéndose a explorar una cultura sumamente distinta a la norteamericana, para lo cual debió estudiar el idioma y las costumbres. El norteamericano está acompañado en el reparto por Takehiro Hira (Shōgun), Mari Yamamoto (Pachinko, Monarch: Legacy of Monsters), Akira Emoto (Dr. Akagi) y Mahina Gorman. Si bien Fraser es el rostro más reconocible del elenco debido a su popularidad, el conjunto de interpretaciones logra destacarse con igual fuerza, despertando la empatía del espectador y dotando a cada personaje de una humanidad que trasciende la pantalla.

Pese a este tono más reflexivo y melancólico, la película está llena de toques humorísticos que levantan el ánimo y reconfortan, convirtiéndola en una cinta que nos deja el corazón tibio y contento.
La directora es Hikari, quien destacó previamente por su largometraje «37 Seconds» y por haber dirigido episodios de series como «The Bear» y «Tokyo Vice». En esta ocasión, nos sorprende con una mirada íntima y sincera de su país natal, invitándonos a detenernos y reflexionar sobre cómo nos dejamos arrastrar por la vertiginosa cotidianidad, y a mirarnos un poco más allá.

“Familia En Renta” (Rental Family) es, evidentemente, una feel good movie, bien elaborada tanto en lo técnico como en lo emocional, que termina siendo un ingrediente que nunca está de más en una vida ajetreada y muchas veces en crisis, donde resulta difícil lograr un equilibrio entre las exigencias externas y los deseos propios, ofreciéndonos una pausa agradable y sincera.













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