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Osgood Perkins se ha caracterizado por una aproximación pausada al horror, donde la atmósfera pesa más que el sobresalto. El director suele explorar el género desde una perspectiva psicológica, otorgándole a la estética un papel central en la construcción del relato. Sus películas apuestan por el silencio, la sugestión y una sensación constante de amenaza latente, elementos que vuelven a hacerse presentes en “Líbralos del Mal” (Keeper).
Sinopsis: Una pareja viaja a una cabaña apartada para festejar su aniversario. Cuando él se va repentinamente por una emergencia laboral, Liz (Tatiana Maslany) se enfrenta a una fuerza maligna que revela los horrores del sitio y las fracturas de su vínculo.
“Líbralos del Mal” (Keeper) se centra en una pareja y su viaje de descanso a una cabaña alejada de la ciudad. Liz es una mujer que parece no tener suerte en el amor; sus malas experiencias anteriores hacen que este presente, donde todo resulta casi demasiado bueno para ser verdad, despierte sospechas. Su desconfianza hacia el mundo y hacia sí misma nos lleva a recorrer cada escena con la duda de la mano. Por su parte, Malcom parece demasiado perfecto como para no generar incertidumbre: un profesional con una carrera consolidada, una casa en el bosque y la firme intención de construir una relación seria.

El estilo visual del director nos sumerge rápidamente en una atmósfera inquietante, donde intuimos que algo acecha. Aunque… por momentos peca de ser demasiado evidente, subestimando la capacidad interpretativa del espectador y rompiendo con ello parte del suspenso que intenta construir.
Dicho suspenso es la base de la historia, pero se prolonga tanto que termina restándole espacio tanto a la conclusión como al impacto visual que provoca la revelación de los espíritus. Ambos elementos irrumpen casi al mismo tiempo, superpuestos y a tropezones, barriendo con el sentido más profundo que la historia parecía querer plantear. La intención está ahí, pero quedan vacíos en la historia, que desembocan en un golpe final rápido, aunque carente de la fuerza necesaria.

Tatiana Maslany (The Monkey) ocupa un lugar imponente en el papel protagónico, sosteniendo con su presencia el tono y la continuidad de la película, casi sin apoyo de otros personajes, y dando forma a todo lo que el director intenta construir.
La historia parece tener cimientos sólidos, pero el guion deja de desarrollarse en algún punto para enfocarse únicamente en la fachada: una construcción de suspenso excesivamente prolongada que finalmente da paso a espíritus de apariencia perturbadora (quizás lo mejor logrado de la película) dentro de un relato que no termina de cerrar.

En fin, “Líbralos del Mal” (Keeper) conserva el estilo característico del director, que conquista por su propuesta visual y por esa sensación de paranoia que domina sus obras. Si has disfrutado antes de este enfoque, sin duda encontrarás aquí una experiencia similar.













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