[Reseña] “Scream 7”: El slasher que ya no sabe a quién apuñalar

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Ya está disponible en los cines de Chile: “Scream 7”, la nueva entrega de la emblemática saga de terror, que marca el regreso de Neve Campbell (The Lincoln Lawyer) en el papel de la icónica Sidney Prescott, tras su ausencia en la sexta parte por diferencias salariales.

Cabe destacar que Melissa Barrera (En el Barrio) y Jenna Ortega (Merlina), protagonistas de “Scream” (2022) y “Scream 6” (2023), no regresan para esta séptima parte. Barrera fue despedida del proyecto tras expresar públicamente su apoyo al pueblo palestino durante el conflicto entre Israel y Hamás, mientras que Ortega decidió abandonar la producción días después, en solidaridad con su compañera. Como resultado, Paramount Pictures reescribió completamente el guion, devolviendo el foco narrativo a Sidney Prescott, figura central de la franquicia original.

“Scream 7” fue dirigida por Kevin Williamson, el creador de Ghostface y guionista de la película original, “Scream” (1996), su secuela, “Scream 2” (1997), y la cuarta entrega de la saga, “Scream 4” (2011). El guion está a cargo de Guy Busick [quien co-escribió “Scream” (2022) y “Scream 6” (2023)], basándose en una historia de James Vanderbilt y el mismo Busick.

Sinopsis: Cuando un nuevo Ghostface aparece en el tranquilo pueblo donde Sidney Prescott (Neve Campbell) ha rehecho su vida, sus peores temores se hacen realidad al convertirse su hija (Isabel May) en la próxima víctima. Decidida a proteger a su familia, Sidney debe enfrentarse a los horrores de su pasado para poner fin al derramamiento de sangre de una vez por todas.

Con el regreso de Neve Campbell (The Lincoln Lawyer) como Sidney Prescott y tras una serie de controversias que obligaron a Paramount Pictures a reescribir completamente su guion, “Scream 7” llega como una nueva entrega que, lamentablemente, parece confirmar algo que hemos visto demasiado en el Hollywood reciente: no saber cuándo parar.

La historia nos muestra cómo la tranquila vida de Sidney y su familia se ve amenazada por un nuevo Ghostface, esta vez fuera de Woodsboro. La amenaza ahora apunta directamente a su hija (Isabel May), en una premisa que prometía explorar con fuerza el legado, el trauma heredado y el peso de crecer bajo la sombra de una figura marcada por la violencia. Sin embargo, aunque la cinta intenta hablar de temas variados como el trauma, lo complejo de la maternidad y un claro desapruebo al uso de la inteligencia artificial, nunca termina de abordar estas ideas en profundidad, lo que se vuelve frustrante. Incluso el supuesto “cambio generacional” queda apenas insinuado, sin desarrollo real.

“Scream 7” es uno de tantos ejemplos recientes de secuelas hechas más por obligación que por verdadera inspiración. Los personajes clásicos ya comienzan a sentirse repetitivos, y las nuevas incorporaciones no logran compensarlo: son planos, funcionales, una ensalada de clichés que nunca despega. El intento por integrar elementos contemporáneos como la IA dentro del relato se siente más como un recurso oportunista que como una reflexión genuina, y termina diluyéndose en una trama que no sabe qué quiere decir.

En lo visual, eso sí, la película cumple bastante bien. Hay escenas gráficas efectivas, varios jumpscares que realmente funcionan y una tensión que, por momentos, está bien llevada. La dirección no es mala; el problema es la historia. El ritmo logra mantenerse fluido y hay secuencias brutales que recuerdan por qué la saga fue tan influyente dentro del slasher moderno. Lástima que todo eso esté sostenido por un guion débil, más preocupado de lanzar guiños nostálgicos que de construir algo sólido.

Una de sus mayores fallas está en la construcción de los antagonistas. La revelación de Ghostface es la peor de toda la saga, con motivaciones poco claras y un impacto que jamás alcanza la intensidad que buscaba. El tercer acto, que debería ser el gran golpe final, resulta torpe y decepcionante, evidenciando el desgaste total de la fórmula. Lo que ocurre en pantalla llega a ser demasiado inverosímil incluso para una película de terror: ya no hay innovación, solo repetición con apuestas cada vez menos creíbles.

El resultado se siente como un amplio downgrade en comparación a lo que se venía haciendo en las dos películas anteriores. El fanservice falla, las muertes no tienen impacto, los giros narrativos son predecibles y el supuesto regreso triunfal de Sidney termina dependiendo más de la nostalgia que de una propuesta realmente contundente. Campbell hace lo que puede con el material que tiene, pero el guion nunca le entrega algo verdaderamente potente que sostener.

En definitiva, “Scream 7” termina siendo un regreso innecesario que deja a la franquicia en una posición incómoda. De existir una octava entrega, necesitará reinventarse con urgencia. Porque esta vez, más que miedo, lo que deja es la sensación de que la saga ya no sabe muy bien hacia dónde ir.

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