[Crítica] “Si Fueras Yo”: Un Cambio, Mil Problemas

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Gracias a nuestros amigos de UIP Chile, tuve el agrado de asistir a la función exclusiva de “Si Fueras Yo”, la cual se estreno en el país el pasado 24 de noviembre.     Esta cinta fue dirigida por David Dobkin y nos relata la historia de Mitch (Ryan Reynolds) y Dave (Jason Bateman)  quienes han sido amigos inseparables de niños y adolescentes, pero con el paso de los años, se han alejado.

Dave es ahora un abogado exitoso, casado y con hijos.       Mientras que Mitch disfruta al máximo de su soltería, sus múltiples conquistas, viviendo sin presión ni obligaciones.     Después de compartir una tremenda borrachera, los mundos de Mitch y Dave se vuelven del revés cuando se despiertan en el cuerpo del otro e inicia una divertida e inesperada aventura.

Una cinta que fácilmente podría pasar inadvertida por su temática ya reiterada: la del típico cambio entre dos personas y su problemática al vivir la vida del otro.         Pero en contraste con las otras cintas, esta se diferencia en un humor más cercano y del agrado de un público más “adulto” que le confiere con ciertas escenas ese estatus de un público de mayor edad.

La cinta transcurre rápida, con chistes por doquier y con miradas a los que es por ejemplo la vida de un soltero con sus libertades, excesos y promiscuidades.        Un papel que Ryan Reynolds (Linterna verde) supo llevar a cabalidad con su apariencia de “galán”.        Asimismo, Jason Bateman en un personaje más recatado como padre de familia, pero que a la vez no olvida su toque más maduro de sujeto serio y de familia.

Por otro lado no se puede olvidar de la participación de Olivia Wilde.      Con un personaje audaz, sensual y atrevido, Sabrina Mcardle hace el papel de “chica sexy”, quien revolucionara las hormonas tanto de Dave y  de su amigo Mitch, con más de un momento gracioso y con más de una implicancia en la historia.

Bajo todo este marco de humor y risas, la comedia presenta varias escenas de reflexión, tocando temas y llegando a formular un juicio en temas tan importantes como la familia, la amistad y la responsabilidad en nuestras decisiones.     Este tiempo de análisis le otorga un cierto peso en trama necesaria en la película; así esta, no queda vacía y sin una base de fundamento que  le brinde un real sentido  a la cinta.         Se logra bien su objetivo apreciando y considerando el tipo de película que es y el objetivo que se propone.

Una película que no trascenderá como una de las mejores películas del año por su contenido ni por su historia.     Pero que sí viene a  refrescar la cartelera de fin de año, a divertir y hacer reír  y para brindar  una grata tarde de cine.

Buena.

Cornamenta.

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