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Manuela Martelli nos trae su segundo trabajo como directora, después de su elogiado debut con 1976. Esta vez, presenta una historia que mezcla drama y thriller con gran habilidad.
Sinopsis: Chile, 1992. Durante su estancia en el hotel de sus abuelos en la montaña, Inés (9) se hace amiga de Hanna (15), una esquiadora alemana. Cuando Hanna desaparece sin dejar rastro, su búsqueda revela verdades que se mantenían ocultas.
Sin duda, uno de los elementos que más destaca es la protagonista, Inés, una niña de 9 años, tanto por ser el foco de la historia y entregar un punto de vista novedoso y atractivo, como por la incipiente, pero brillante, interpretación de Maya O’Rourke. La actriz no solo sorprende por su naturalidad, sino que además se desafía al realizar buena parte de sus diálogos en otro idioma.
Inés es una niña que vive desatendida por su entorno: es puesta al servicio de las necesidades de los adultos, pero minimizada cuando sus propias emociones salen a la luz. Vive constantemente buscando la atención de los demás, encontrando en Hanna una compañía única que, pese a la diferencia de edad, conecta con ella al compartir esa misma sensación de indefensión.

El ambiente resulta imponente, con una nieve que lo rodea, lo silencia y lo oculta todo, convirtiéndose en un personaje más que mantiene el suspenso y la sensación de opresión durante todo el film.
Manuela Martelli mantiene el contexto histórico que marcó su primer film, esta vez construyendo una alegoría enmarcada en la transición de vuelta a la democracia. La cinta está construida de forma muy inteligente, con una historia que se desenvuelve entre el thriller y el drama, pero cuya lectura permite abordar muchos más temas.

La trama utiliza como contraste frente a la desaparición y la angustiante búsqueda la presentación del iceberg en la Expo Sevilla, símbolo del desarrollo y la estabilidad económica tras el duro contexto político y social de los años anteriores. El film tiene elementos sumamente interesantes, como el uso de registros documentales integrados como parte de la misma película y la habilidad para filmar en un contexto tan hostil como la cordillera, alcanzando niveles dignos de cualquier gran producción internacional.

La cinta retrata con insistencia el efecto de los pactos de silencio, un elemento que, tanto en la película como en la historia de nuestro país, ha sido utilizado para mantener una aparente estabilidad y sofocar temas que aún hoy necesitan ser discutidos para encontrar reparación.
El Deshielo es la película elegida por la Academia de Cine de Chile para representar al país en la contienda por el premio a Mejor Película Internacional en los Premios Oscar. Los invito a apoyar el estreno de esta cinta, que llegará a todas las regiones del país, acudiendo especialmente a los cines durante este fin de semana.














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