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Ya está disponible en los cines de Chile: “El Final de la Calle Oak” (The End of Oak Street), una intrigante película de ciencia ficción, aventuras, misterio y dinosaurios, protagonizada por Anne Hathaway (El Diablo Viste a la Moda 2) y Ewan McGregor (Obi-Wan Kenobi).
Sinopsis: Tras un misterioso fenómeno cósmico que arranca la Calle Oak de su entorno suburbano y transporta a todos sus habitantes a un lugar desconocido, la familia Platt deberá adaptarse a una realidad completamente ajena. Mientras intentan comprender dónde están —y por qué— descubrirán que su supervivencia dependerá, más que nunca, de mantenerse unidos.
Tenía bastantes ganas de ver “El Final de la Calle Oak” (The End of Oak Street). La combinación del director David Robert Mitchell (It Follows), las actuaciones de Anne Hathaway (El Diablo Viste a la Moda 2) y Ewan McGregor (Obi-Wan Kenobi), y una historia que prometía dinosaurios, misterio y una familia intentando sobrevivir me parecía demasiado llamativa. Y la película funciona muy bien justamente por eso: porque no intenta ser mucho más de lo que es. Es una aventura de ciencia ficción muy entretenida, con un tremendo sabor a los años 80 y con ese tipo de encanto que hace que uno se siente a verla y simplemente disfrute.
La historia sigue a la familia Platt, que de un momento a otro termina enfrentándose a un fenómeno completamente inexplicable: su calle desaparece de su lugar y aparece en un entorno desconocido, habitado por dinosaurios. Pero algo que me gustó mucho es que Mitchell se toma su tiempo antes de llegar a eso. Al principio no sabemos realmente qué está pasando. Hay pequeñas cosas que empiezan a sentirse raras, la normalidad se va rompiendo de a poco y uno queda esperando el momento en que todo finalmente se vaya al carajo. Y cuando ocurre, funciona.

De hecho, hay una escena hacia la parte final que para mí marca un antes y un después. La película cambia de tono de una manera muy brusca. La temperatura baja, todo se vuelve más oscuro y, desde ese momento, cualquier cosa que aparece en pantalla puede ser una amenaza. Ahí sentí muchísimo al David Robert Mitchell de “It Follows” (2014). Y me gustó. Porque uno entra pensando que va a ver una entretenida película de dinosaurios y termina encontrándose con escenas que realmente generan tensión. Hay un par de momentos que incluso me sorprendieron bastante.
Después vienen los dinosaurios. Y acá la película se lo pasa muy bien. Hay dinosaurios por todos lados y no tienen precisamente buenas intenciones. Se comen a la gente, atacan, persiguen y aparecen cuando menos uno los espera. Y eso me gustó muchísimo porque vuelven a sentirse peligrosos. Filmes como “Jurassic World” se han acostumbrado demasiado a que los dinosaurios no sean tan mortales como un esperaría; mientras que acá nuevamente tienes esa sensación de “si el dinosaurio me encuentra, estoy muerto”. Parece algo básico, pero cambia completamente la experiencia.

Además, los personajes no son expertos en nada de esto. Son una familia normal que, de un momento a otro, tiene que aprender a sobrevivir. Y ahí Ewan McGregor (Obi-Wan Kenobi) me gustó mucho. Greg no es un héroe de acción; es un papá que está tratando de mantener a salvo a su familia mientras probablemente está igual de asustado que todos los demás. Anne Hathaway (El Diablo Viste a la Moda 2) también funciona muy bien y la relación entre ambos le entrega a la película algo más que simplemente persecuciones de dinosaurios. Hay una familia que está intentando mantenerse unida mientras todo a su alrededor se está desmoronando.
Y quizás esa sea la parte que más me gustó: la película entiende que no necesita convertir a sus protagonistas en superhéroes para que la aventura funcione. Son personas comunes, con problemas bastante normales, metidas en una situación completamente absurda. Eso hace que uno conecte con ellos y que las escenas de supervivencia tengan un poco más de peso. No es solamente “mira qué grande es este dinosaurio”, sino también “¿cómo rayos van a salir vivos de acá?”.

Todo esto está envuelto en una nostalgia ochentera que se siente muchísimo. Hay algo de Spielberg, algo de Amblin y también un poquito de esas películas que veíamos cuando éramos chicos y que podían pasar de la aventura al terror sin pedir permiso. Se nota que Mitchell disfruta ese tipo de cine. Y lo bueno es que no se siente como una película que está constantemente diciéndote “mira, acá está la referencia”. Simplemente tiene ese espíritu. Incluso la forma en que presenta a la familia, el suburbio y lo extraño que empieza a meterse en esa cotidianeidad tiene mucho de ese cine.
Ahora, obviamente, hay cosas que no me convencieron tanto. La película plantea varias preguntas sobre la anomalía y sobre lo que realmente está pasando, pero después no se preocupa demasiado por responderlas. Y probablemente ese sea uno de los puntos que más va a dividir al público. Personalmente, me habría gustado saber un poco más, porque hay ideas interesantes detrás de todo esto. Pero tampoco me quedé esperando una explicación científica de cada cosa. La película claramente quiere que aceptemos su premisa y sigamos adelante.

Por eso entiendo perfectamente que algunos puedan verla y quedarse esperando algo más. Yo, en cambio, salí bastante contento. “El Final de la Calle Oak” (The End of Oak Street) es una película que me sorprendió muy gratamente, incluso llegando con expectativas. Me entretuvo muchísimo, me gustó su mezcla de aventura, terror y humor, disfruté a Anne Hathaway y Ewan McGregor y, sobre todo, me encantó volver a sentir esa emoción de ver dinosaurios realmente peligrosos en pantalla. Tiene problemas, claro que sí, pero también tiene algo que últimamente se echa bastante de menos: personalidad. Es de esas películas que terminas y piensas “quiero verla de nuevo”.















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