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Ya está disponible en los cines de Chile: “Spider-Man: Un Nuevo Día” (Spider-Man: Brand New Day), la esperada cuarta entrega protagonizada por Tom Holland (La Odisea) como Peter Parker. En esta nueva etapa, el héroe regresa bajo la dirección de Destin Daniel Cretton (Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings), quien toma el relevo de Jon Watts (Wolfs) tras la exitosa trilogía “Home”. Junto a Holland también vuelven Zendaya (Euphoria) como MJ y Jacob Batalon (Tarot) como Ned, en una historia que marca el inicio de un nuevo capítulo para el amistoso vecino de Nueva York y que apuesta por un tono más íntimo, maduro y emocional.
Sinopsis: Luchando contra el crimen a tiempo completo como Spider-Man en un mundo que ya no lo recuerda, y enfrentando el dolor de ver cómo sus antiguos amigos siguen adelante sin él, Peter Parker experimenta un cambio que quizá no sea capaz de controlar. Sin embargo, esa transformación también podría ser lo único capaz de detener una impactante nueva amenaza que pone en peligro a la ciudad y a las personas que ama: un poderoso enemigo al que nadie puede siquiera ver.
Después del emotivo cierre de “Spider-Man: No Way Home” (2021), la gran duda era si Marvel y Sony serían capaces de encontrar un nuevo rumbo para Peter Parker sin depender de la nostalgia o del multiverso. La respuesta llega con “Spider-Man: Un Nuevo Día” (Spider-Man: Brand New Day), una película que, aunque no está libre de defectos, representa un importante paso adelante para el personaje y, probablemente, la mejor aventura en solitario de Tom Holland (La Odisea) hasta la fecha.
Lo primero que destaca es el tono. Destin Daniel Cretton (Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings) entiende perfectamente el momento en el que se encuentra Peter Parker y construye una historia mucho más oscura, íntima y madura. El hecho de que el mundo haya olvidado quién es Peter se convierte en el punto de partida para explorar temas como la soledad, el aislamiento, la depresión y el peso de seguir adelante cuando pareciera que todo lo que alguna vez definió tu vida desapareció. Es un enfoque que se siente mucho más cercano a la esencia del personaje en los cómics y que conecta tanto con quienes crecieron junto a esta versión de Spider-Man como con las nuevas generaciones.

Uno de los mayores aciertos de la película es que, por primera vez, realmente se siente que Spider-Man forma parte del Universo Cinematográfico de Marvel de una manera completamente natural. Personajes como Hulk, Punisher y otros aparecen cuando la historia los necesita, nunca para robar protagonismo ni para generar aplausos fáciles. Más que cameos, son piezas narrativas que enriquecen el mundo de Peter Parker. Como lector de cómics, esa sensación de estar viendo una gran historieta cobrar vida en la pantalla es probablemente uno de los aspectos más satisfactorios de toda la película.
Cretton también demuestra un enorme respeto por el legado del héroe. Su dirección tiene un sello muy artesanal que se nota en cada escena de acción, en el tratamiento del personaje y en la manera en que construye la tensión emocional. Hay una clara inspiración en los videojuegos de Insomniac, especialmente en los movimientos del arácnido y en la espectacularidad de los balanceos entre edificios. Sinceramente, cuesta recordar una película que haya capturado tan bien la sensación de ser Spider-Man. En varios momentos uno deja de sentir que está viendo una producción cinematográfica para creer que un cómic está cobrando vida frente a sus ojos.

Las secuencias de acción son, sencillamente, extraordinarias. Las coreografías están cuidadosamente diseñadas y aprovechan cada movimiento del personaje con una fluidez impresionante. El CGI, que comienza de forma algo irregular, va creciendo hasta entregar algunas de las mejores escenas visuales que ha tenido Spider-Man en el cine. Todo está acompañado por una fotografía mucho más ambiciosa que la de entregas anteriores y una banda sonora melancólica que combina canciones con un piano que acompaña constantemente el viaje emocional de Peter.
Pero si hay alguien que termina consolidando esta nueva etapa es Tom Holland (La Odisea). Nunca había estado mejor como Peter Parker. Su interpretación transmite cansancio, dolor, esperanza y determinación sin perder el carisma que siempre ha caracterizado al personaje. Esta vez no necesita apoyarse en otros Spider-Man ni en grandes eventos del MCU para brillar; la película le entrega el espacio para demostrar por qué es una excelente elección para interpretar al héroe y, probablemente, ofrece su actuación más completa desde que debutó en 2016.

Más allá de su espectacularidad, “Spider-Man: Un Nuevo Día” (Spider-Man: Brand New Day) no es simplemente una nueva película del Hombre Araña; se siente como el verdadero renacimiento del héroe que tantos hemos aprendido a admirar durante años. Es un recordatorio constante de que debemos aprender a vivir con las consecuencias de nuestros actos, dejar ir el pasado sin renunciar a quiénes somos y encontrar la fuerza para afrontar el presente. Esa red de emociones, que mezcla tristeza, esperanza y resiliencia, acompaña al espectador de principio a fin y convierte esta aventura en una de las historias más humanas que ha tenido el personaje.
Eso no significa que todo funcione a la perfección. La película mantiene algunos problemas que ya son habituales en las producciones de Spider-Man. Hay demasiados personajes secundarios y, aunque en esta ocasión sí aportan a la narrativa, algunos terminan perdiendo relevancia conforme avanza la historia. Su villana cuenta con una motivación emocional convincente, pero nunca termina de convertirse en una amenaza realmente imponente, algo que una historia con un tono tan maduro pedía a gritos. Además, el acto final apuesta por sorprender, aunque da la sensación de que pudo haber sido mucho más arriesgado, y existen ciertos clichés narrativos que impiden que la película alcance la excelencia absoluta.

Aun así, “Spider-Man: Un Nuevo Día” (Spider-Man: Brand New Day) es exactamente el reinicio que necesitaba esta versión del personaje. Es una película sólida, emocionante y visualmente espectacular que deja atrás muchas de las limitaciones de la trilogía anterior para abrazar la esencia más clásica del amistoso vecino. No es perfecta, pero sí una de las mejores películas de Spider-Man jamás realizadas y un excelente punto de partida para una nueva etapa que, si mantiene este nivel, podría devolver al héroe al lugar que merece dentro del cine de superhéroes. Para quienes aman al personaje, esta es una experiencia que demuestra que todavía quedan muchas grandes historias por contar con Peter Parker.

















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