[Reseña] “Ella y Su Hijo”: Cuando el dolor se transforma en una espiral de consecuencias

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Ya se encuentra en cines chilenos: “Ella y Su Hijo” (Woman and Child), el nuevo drama del director iraní Saeed Roustayi, una de las voces más interesantes del cine contemporáneo de su país. Tras su paso por el Festival de Cannes, la película llega a la cartelera con una historia marcada por conflictos familiares, pérdidas y deseos de venganza, construyendo un intenso retrato de personajes que difícilmente deja indiferente.

Sinopsis: Tras el fallecimiento de su esposo, Mahnaz, una enfermera de 40 años, se ve obligada a mediar entre su profesión y la rebeldía de su hijo adolescente, quien acaba de ser expulsado del colegio. La armonía familiar se rompe cuando un suceso inesperado lo trastoca todo. A partir de ese instante, Mahnaz es confrontada con una dolorosa verdad y una pérdida devastadora; emprendiendo un viaje en busca de respuestas y justicia que redefinirá su identidad como madre, como mujer y como superviviente de las circunstancias.

“Ella y Su Hijo” (Woman and Child) sigue la vida de Mahnaz, una viuda iraní enferma y madre de dos hijos, Aliyar y Neda. Está enamorada de Hamid, un conductor de ambulancia con quien desea casarse, pero entre la rebeldía de su hijo y las exigencias de la estricta familia de su prometido, su vida comienza a complicarse. Lo que sigue es un drama que, durante más de dos horas, nos lleva por accidentes, muertes, traiciones y una serie de acontecimientos que poco a poco van sacando a la luz lo peor (y a veces también lo mejor) de cada personaje.

Este es el cuarto largometraje del ya reconocido director iraní Saeed Roustayi. Su nombre se hizo conocido internacionalmente luego de que enfrentara problemas con las autoridades de su país por su película anterior, “Los Hermanos de Leila” (2022), que fue considerada propaganda contra el régimen islámico tras su paso por el Festival de Cannes. “Ella y Su Hijo” también debutó en el prestigioso certamen francés, aunque esta vez, afortunadamente, sin mayores consecuencias para el cineasta.

La película no apunta directamente contra la política iraní, pero aprovecha su historia para lanzar algunos dardos de manera bastante sutil. Sin embargo, siento que el foco principal está en otro lugar: en el extraordinario desarrollo de sus personajes y en una trama que constantemente encuentra nuevas formas de sorprender. Sí, hay momentos profundamente melodramáticos, pero funcionan porque están construidos sobre personajes complejos y muy humanos.

Y es que el elenco sostiene gran parte del peso de la película. Parinaz Izadyar está magnífica como Mahnaz, transitando por emociones completamente distintas a medida que avanza la historia: la ilusión de un nuevo amor, el dolor del luto y una sed de venganza que termina consumiéndola. Frente a ella está Payman Maadi, quien interpreta a Hamid, probablemente el personaje más fascinante de la película. Es un hombre capaz de aprovecharse de personas vulnerables para obtener dinero, pero también posee un encanto y una facilidad para convencer a los demás que lo convierten en alguien difícil de rechazar.

También merece una mención especial Sinan Mohebi como Aliyar. En su debut cinematográfico entrega una interpretación sorprendente, construyendo a un adolescente problemático que tiene desesperados a sus profesores, pero que al mismo tiempo resulta carismático, divertido y profundamente creíble. Junto a Arshida Dorostkar, quien interpreta a su hermana menor, forman una dupla que aporta muchos de los momentos más genuinos de la película. Ambos demuestran un talento enorme y perfectamente podrían convertirse en futuras figuras del cine iraní.

Todo lo demás parece estar al servicio de esta historia. La cámara actúa como una observadora silenciosa: se mueve cuando debe hacerlo y permanece inmóvil cuando la situación necesita espacio para respirar. La dirección de arte también destaca, especialmente en la manera en que retrata los barrios donde viven los personajes y la casa de Mahnaz. Es un espacio lleno de ventanas y rincones que parecen esconder algo, una decisión visual que dialoga muy bien con la propia película, donde los personajes solo revelan quiénes son realmente cuando las circunstancias los obligan.

Hay detalles más pequeños que quizás pasen desapercibidos, pero que aportan mucho a la construcción del relato. Por ejemplo, la apariencia de Mahnaz cambia de forma sutil a medida que todo se derrumba a su alrededor. Al comienzo siempre luce ordenada y controlada; hacia el final, su peinado es distinto y aparecen canas que evidencian el desgaste emocional que ha sufrido.

Si hay algo que juega en contra de la película es su duración. Cerca de la mitad del metraje entra en una especie de círculo de sufrimiento constante para la protagonista que ralentiza el ritmo y puede generar algo de cansancio. Afortunadamente, logra recuperarse en su tramo final y vuelve a capturar por completo la atención del espectador.

“Ella y Su Hijo” (Woman and Child) es una película rica en matices, personajes y conflictos. Hay múltiples subtramas e ideas que invitan a la conversación una vez terminada la función. Además, ofrece una interesante mirada a la cultura iraní, aunque muchos de los comportamientos y dinámicas que retrata resultarán familiares para espectadores de otras partes del mundo, incluida Latinoamérica.

Si nunca has visto una película iraní, esta es una excelente puerta de entrada. Y si ya conoces el cine de ese país, difícilmente te decepcionará. Una vez más, demuestra por qué Irán sigue siendo uno de los lugares donde se está haciendo parte del cine más interesante del mundo.

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