[Reseña] “Hokum: La Maldición de la Bruja”: Una experiencia de suspenso sobrenatural que te mantiene en duda hasta el final

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Ya está en cines “Hokum: La Maldición de la Bruja”, la nueva película de terror sobrenatural del director irlandés Damian McCarthy, quien vuelve a explorar el misterio, la paranoia y los espacios cargados de oscuridad tras el éxito de “Oddity” (2024).

Sinopsis: Un escritor de terror visita una posada irlandesa para esparcir las cenizas de sus padres, sin saber que se dice que la propiedad está embrujada por una bruja.

Protagonizada por Adam Scott (Severance), “Hokum: La Maldición de la Bruja” sigue a Ohm Bauman, un reconocido escritor que viaja a Irlanda para esparcir las cenizas de sus padres en un árbol significativo para ellos. Sin embargo, su estadía en un antiguo hotel pronto se transforma en una pesadilla cuando descubre que la habitación matrimonial del último piso está embrujada, desencadenando una serie de perturbadores sucesos sobrenaturales.

Esta es la tercera película del director Damian McCarthy (Oddity) y confirma nuevamente su habilidad para construir relatos inquietantes desde el misterio más que desde el impacto fácil. En esta ocasión, Adam Scott interpreta a un escritor arrogante, distante y con un evidente dolor interno que lentamente comienza a quebrarse mientras intenta comprender qué ocurre realmente a su alrededor. Es un personaje complejo, incómodo por momentos, pero tremendamente humano, y Scott consigue sostener el peso emocional y narrativo de la película durante toda su duración.

Uno de los mayores aciertos de “Hokum: La Maldición de la Bruja” es que nunca revela del todo sus cartas. La historia constantemente cambia de dirección y juega con las expectativas del espectador, manteniendo una sensación permanente de incertidumbre. Nunca sabemos exactamente hacia dónde se dirige el relato ni qué explicación tendrán los hechos sobrenaturales que presenciamos, y eso convierte la experiencia en algo absorbente. Es de esas películas que idealmente deberían verse sabiendo lo menos posible, incluso evitando el trailer, para disfrutar plenamente de cada giro y descubrimiento.

Por momentos, algunos de esos giros pueden poner a prueba la verosimilitud de la historia, pero la película funciona mejor cuando uno simplemente se deja arrastrar por su lógica oscura y su atmósfera paranoica. Lo único que se siente algo innecesario es la subtrama relacionada con el libro que escribe el protagonista. Aunque tiene una conexión temática con el aprendizaje emocional de Ohm y termina cerrando de manera coherente, la película insiste demasiado en explicitar su significado, cuando probablemente habría funcionado mejor con mayor sutileza.

En términos cinematográficos, “Hokum: La Maldición de la Bruja” apuesta por un tratamiento sobrio y funcional. Esto es un acierto y una debilidad, pues arte, fotografía y sonido, cumplen de manera correcta su objetivo, pero no hay elementos que resalten por sobre la norma, todo funciona bien, pero nada es memorable… Aquí, el guion el verdadero motor de la película. Aun así, tanto la dirección de actores como las interpretaciones están a muy buen nivel, especialmente la de Adam Scott, quien logra transmitir constantemente la fragilidad emocional y el desconcierto del protagonista.

La atmósfera es, sin duda, uno de sus puntos más fuertes. El terror nace desde el misterio y la incertidumbre más que desde lo explícito. La película juega permanentemente con la paranoia: ¿todo es obra de una presencia sobrenatural?, ¿el gerente del hotel oculta algo?, ¿son alucinaciones provocadas por el estado mental del protagonista? Son preguntas que acompañan todo el metraje y que incluso al final dejan la sensación de que todavía quedan piezas sin resolver.

El punto más débil probablemente sean los jumpscares, que resultan bastante predecibles. En una época donde el público ya reconoce fácilmente este tipo de recursos, muchas de las apariciones o golpes de sonido se sienten anticipables y pierden parte de su efecto. Afortunadamente, la película entiende que su verdadero fuerte está en la tensión psicológica y no depende exclusivamente de esos momentos.

Si te gusta el suspenso debes ir corriendo a ver esta película. Y si eres fan del terror sobrenatural lleno de misterio, paranoia y giros constantes, “Hokum: La Maldición de la Bruja” es una experiencia que definitivamente vale la pena ver en pantalla grande.

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