Tiempo estimado de lectura: 3minutos, 44segundos

Ya está disponible en los cines de Chile: “La Historia del Sonido” (The History of Sound), un nostálgico y doloroso romance, encabezado por Paul Mescal (Hamnet) y Josh O’Connor (Challengers). La película, ambientada después de la Primera Guerra Mundial, nos muestra a dos jóvenes que, unidos por su pasión por la música folk, viajan por la Nueva Inglaterra grabando canciones tradicionales mientras su vínculo se transforma en amor.
Sinopsis: En 1917, Lionel, un joven y talentoso estudiante de música, conoce a David en el Conservatorio de Boston, donde conectan gracias a su profundo amor por la música folk. Años después, Lionel recibe una carta de David que lo lleva a un viaje improvisado por los bosques de Maine para recopilar canciones tradicionales. Este reencuentro inesperado, el romance que surge entre ellos y la música que recopilan y conservan marcarán el rumbo de la vida de Lionel mucho más de lo que él mismo imagina.
“La Historia del Sonido” (The History of Sound) está ambientada en 1919 y sigue la historia de Lionel (Paul Mescal), un granjero con un oído musical excepcional que, en un bar, conoce a David (Josh O’Connor), un profesor de música; y, entre ambos surge una conexión inmediata. Esa química espontánea los impulsa a dejar atrás sus vidas conocidas para viajar juntos por bosques e islas de Nueva Inglaterra, donde registran canciones folclóricas tradicionales que, a su vez, se convierten en el corazón simbólico de la película. Pero, como suele pasar, nada es para siempre.
La cinta trata esta relación con una delicadeza que escapa de los clichés románticos, y se sostiene sobre actuaciones profundamente evocadoras. Mescal y O’Connor comparten una complicidad natural que hace creíble no solo el enamoramiento, sino también la evolución emocional de sus personajes, incluso cuando el relato toma giros dolorosos.

Aunque debutó en el Festival de Cannes y compitió por la Palma de Oro, resulta sorprendente que la película haya pasado prácticamente desapercibida en la temporada de premios. Y sin embargo, se percibe oficio en la dirección: Oliver Hermanus, quien había ganado la Palma Queer en Cannes en 2011 por “Beauty” , demuestra una vez más una mano firme y sensible para historias humanas y complejas.
En pantalla, la conexión entre ambos actores se siente tan natural que el espectador queda con ganas de más. Sin embargo, estamos ante un drama contenido y profundamente introspectivo, adaptado de un relato de Ben Shattuck, quien también coescribe el guion. En el fondo, la historia habla —alerta de spoiler— sobre la pertenencia, la idealización, la espera, la aceptación de la pérdida y, finalmente, la decisión de intentar seguir adelante sin lograrlo.

Todo ocurre en un contexto marcado por la posguerra mundial, donde también se deja entrever la represión y los tabúes que enfrentaba una pareja homosexual en esa época. No es un tema tratado de forma explícita, pero se transmite con inteligencia y sutileza, sin subrayados innecesarios, lo que enriquece al film sin restarle honestidad.
El personaje de Josh O’Connor (Challengers) resulta especialmente potente, incluso cuando ya no está presente en pantalla. A través de su ausencia, la película nos hace reflexionar sobre la depresión, el trauma de la posguerra y el intento fallido de llevar una vida “normal”. Por su parte, el personaje de Paul Mescal (Hamnet) logra todo lo que alguna vez se propuso, pero vive con una falta constante: sabe exactamente qué es lo que le falta, aunque también sabe que no podrá recuperarlo jamás.

La película posee un cuidado técnico evidente: planos muy bien compuestos, una iluminación precisa, un arte de época sólido, vestuarios detallados y, quizás lo más memorable, las canciones. Muchas de ellas son piezas folclóricas originarias de la zona de New England, con melodías pegajosas que siguen resonando incluso después de terminada la función.
En fin, “La Historia del Sonido” es una película para quienes buscan una propuesta reflexiva, sensible y elaborada, que aborda temáticas queer con respeto, inteligencia y profundidad, sin caer en lo burdo o lo evidente (como ocurre en otras producciones). Una obra que invita a escuchar y no solo oír.
















Deja una respuesta