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Ya está disponible en los cines de Chile: “La Misteriosa Mirada del Flamenco”, la aclamada película chilena producida por Quijote Films y dirigida por Diego Céspedes, que ha cautivado al público internacional con una propuesta que combina el realismo mágico, el drama y una estética de “western moderno” en pleno Desierto de Atacama.
Sinopsis: La historia nos sitúa a comienzos de los años 80, en el desierto chileno, Lidia, una niña de once años, crece en el seno de una amorosa familia queer marginada en un polvoriento y hostil pueblo minero. Son culpados por una misteriosa enfermedad que comienza a propagarse, se dice que se transmite con una sola mirada, cuando un hombre se enamora de otro. En este western moderno, Lidia emprende una búsqueda de venganza, enfrentándose a la violencia, el miedo y el odio, donde la familia es su único refugio y el amor podría ser el verdadero peligro.
“La Misteriosa Mirada del Flamenco” nos cuenta la historia de Lidia, una niña de 11 años que vive en un pueblo minero del norte de Chile, en lo que parecen ser los años 80. Ella convive con un grupo de travestis, donde una de ellas, Flamenco, la adoptó tras ser abandonada en la puerta de su cantina. En ese entorno, Lidia aprenderá sobre la amistad, el amor y los lazos que se pueden formar con quienes compartes la vida.
Es una hermosa película que retrata una historia dramática, con ciertos atisbos surreales, y que le ha dado muchas alegrías al cine chileno. Ha conseguido logros internacionales históricos, como el Grand Prix de Un Certain Regard en el Festival de Cine de Cannes (Francia), además del Premio Dama de la Juventud y el Premio Sebastiane Latino en el Festival de Cine de San Sebastián (España). Y, ahora, llega a las salas de nuestro país.

El filme es el primer largometraje del joven director Diego Céspedes, quien ya había conquistado Cannes (uno de los certámenes más importantes del mundo) con su cortometraje “El Verano del León Eléctrico” en 2018. También compitió con su segundo corto, “Las Criaturas que se Derriten Bajo el Sol”, en 2022, y el año pasado triunfó con esta, su ópera prima.
La película tiene un corazón muy grande, no solo desde la mirada de su director, sino también por lo que logra provocar a través de su elenco y de una propuesta técnica que acompaña con elegancia todo el relato. Destaca el trabajo del director de fotografía colombiano Angello Faccini, quien retrata de forma hermosa el norte, la cantina y el espíritu de los personajes. A esto se suma la dirección de arte de Bernardita Baeza, con experiencia en títulos como “Oro Amargo” (2024) y “Brujería” (2023). La experticia se nota. Todo este trabajo potencia las actuaciones, que fueron coacheadas por Claudia Cabezas, quien además participa con un rol secundario.

Su aporte fue clave, ya que Diego buscaba mezclar actores profesionales con trayectoria (como Luis Dubó y la propia Claudia Cabezas) con intérpretes que ya habían actuado (como Paula Dinamarca); nuevos talentos (como Matías Catalán y Pedro Muñoz); junto a actores naturales (como Tamara Cortés y el grupo de chicas). Este conjunto genera una linda armonía, donde destaca especialmente Matías Catalán en su rol de Flamenco: un personaje que cautiva, permite empatizar rápidamente y que provoca un fuerte impacto en un momento clave del filme.
De igual forma, cada personaje aborda distintas aristas y construye, desde su trasfondo, historias muy interesantes que se revelan a través de pequeños detalles. Por ejemplo, Luis Dubó interpreta a Clemente, el líder de la comunidad minera que se niega a reconocer que, en secreto, los hombres del pueblo mantienen relaciones con las chicas de la cantina. Por otro lado, Bruna Ramírez da vida a Leona, una travesti en etapa avanzada de VIH.

Un punto especialmente relevante es el mito que se instala en el pueblo: que las travestis, si te miran a los ojos, te contagian de peste y provocan la muerte. Por ello, está prohibido mirarlas. Este recurso resulta sumamente interesante, ya que deja en evidencia distintos aspectos de la sociedad. Por un lado, muestra cómo las personas tienden a creer rumores sin cuestionarlos; por otro, evidencia la exclusión hacia estas mujeres; y, además, revela la capacidad del ser humano para construir mentiras con tal de preservar las apariencias y las supuestas “buenas costumbres”. En el fondo, este mito funciona como una excusa para ocultar que los propios mineros acuden voluntariamente a la cantina.
“La Misteriosa Mirada del Flamenco” es una película que transmite profundamente la chilenidad, invita a empatizar con este grupo de mujeres, hace reír, sorprende y deja reflexionando. Es, sin duda, una obra que da para mucha conversación.
















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