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Ya está disponible en los cines de Chile: “La Posesión de la Momia” (Lee Cronin’s The Mummy), una reinterpretación oscura, audaz y completamente retorcida de la clásica historia de terror. Apostando por un horror que no solo asusta, sino que incomoda y perturba, la película fue escrita y dirigida por Lee Cronin, mente detrás de “Evil Dead Rise” (2023) y “The Hole in the Ground” (2019), consolidando su estilo: visceral, tenso y sin concesiones.
Sinopsis: La historia sigue a la hija de un periodista que desaparece misteriosamente en el desierto sin dejar rastro. Ocho años después, su inesperado regreso desata una serie de acontecimientos perturbadores: lo que debería ser un emotivo reencuentro se transforma rápidamente en una pesadilla imposible de ignorar.
Me encanta el cine de terror… y si eres de los que lo disfrutan tanto como yo, probablemente vas a sobrevivir y hasta gozar con “La Posesión de la Momia” (Lee Cronin’s The Mummy). Pero ojo, advertencia seria: esto no es solo gore… es MUY gore.
Y lo digo siendo alguien que no conecta mucho con ese subgénero. No es tanto la sangre, sino todo lo que viene con ella… los fluidos, lo visceral, lo incómodo. Y esta película no se guarda nada. De hecho, es prácticamente un catálogo de todo lo que normalmente intento evitar.

Aun así, y contra todo pronóstico, la disfruté. Sí, pasé buena parte con los ojos entrecerrados (o directamente cerrados), pero hay algo en su propuesta que engancha. Es un terror irregular, con momentos que funcionan mejor que otros, pero se siente fresco ver a una película intentando empujar los límites de un género que muchas veces juega a lo seguro. Aquí hay intención… y en varios tramos, funciona.
Además, no se queda en lo típico. Para ser una historia de momias, se expande más de lo esperado: Egipto, México y Estados Unidos se cruzan en una trama que mezcla culturas, mitologías y personajes de distintos orígenes, dándole una identidad más amplia y menos predecible. Todo parte con un grupo de arqueólogos que desata una maldición, pero lo que realmente incomoda y eleva la tensión es la presencia de niños en medio del horror. Cuando el peligro alcanza a los adultos, uno puede tomar distancia; pero cuando involucra a niños, todo se vuelve más crudo, más incómodo… y también más efectivo.

En ese sentido, el uso de niños dentro del conflicto le aporta un peso emocional clave, especialmente cuando eres mamá, generando una incomodidad constante que termina convirtiéndose en uno de sus mayores logros. A esto se suma un elenco, en su mayoría poco conocido (al menos para mí), que juega muy a favor de la película: no hay rostros que te saquen de la historia, y eso le da una frescura muy necesaria.
Pero quienes realmente sobresalen son los niños; no solo sostienen varias de las escenas más tensas y logran generar una conexión genuina, sino que además sorprenden con interpretaciones que elevan la película y dejan claro que tienen potencial para mucho más.

Estamos frente a una película que divide. Por un lado, apuesta fuerte por el impacto visual y el gore, llevando al espectador a un límite que no todos van a disfrutar, especialmente si (como yo) no tienen mucha afinidad con ese tipo de terror. Pero, al mismo tiempo, logra sostener el interés gracias a una historia que, aunque no es completamente innovadora, sí se apoya en elementos atractivos como la mezcla cultural, la ambientación en distintos países y una narrativa que intenta ir más allá del susto fácil.
No es una película perfecta: tiene momentos irregulares y decisiones que pueden no convencer a todos. Sin embargo, se agradece el intento de ofrecer algo distinto dentro de un género saturado.

“La Posesión de la Momia” (Lee Cronin’s The Mummy) es de esas películas que probablemente no volvería a ver, pero que aun así valoro por la experiencia intensa y perturbadora que logra ofrecer, de esas que te remueven por dentro y se viven con fuerza en la pantalla grande. Le doy 3 bombitas de 5.
















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