[Reseña] “Leviticus: Ritual de Sangre”: Cuando la persona que más amas se convierte en tu peor amenaza

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Ya está disponible en los cines de Chile: “Leviticus: Ritual de Sangre”, una inquietante propuesta de terror que sigue a dos adolescentes obligados a huir de una entidad violenta capaz de adoptar la apariencia de la persona que más desean: el uno al otro. La película combina horror psicológico, romance prohibido y una perturbadora exploración de temas como el deseo, la fe y la identidad.

Sinopsis: Ambientada en una aislada comunidad religiosa de Australia, la película sigue a dos adolescentes que intentan sobrevivir a una entidad sobrenatural capaz de adoptar la forma de la persona que más desean: el uno al otro. Lo que comienza como una historia de amor imposible pronto se transforma en una experiencia aterradora donde los sentimientos más profundos se convierten en el principal peligro.

Me gusta mucho el cine de terror, pero siempre termino disfrutando más esas películas que tienen algo más que ofrecer que una sucesión de sustos. No me basta con un ente que aparece de la nada, persigue a los protagonistas y llena la película de jump scares. Cuando una historia se toma el tiempo de construir un buen guion, desarrollar a sus personajes y proponer una idea diferente, siento que el terror funciona mucho mejor. Y eso fue precisamente lo que encontré en “Leviticus: Ritual de Sangre”.

La película nos lleva a un pequeño pueblo donde las tradiciones religiosas siguen muy presentes y donde la homosexualidad todavía es vista como un pecado. Ahí conocemos a dos jóvenes que comienzan a enamorarse, pero cuando su relación sale a la luz son obligados a participar en una especie de ritual religioso que supuestamente busca “curarlos”. A partir de ese momento aparece una entidad sobrenatural que comienza a perseguirlos, pero aquí está el gran gancho de la película. Este ente toma la apariencia de la persona que más amas. En el caso de ellos, cada uno ve al otro convertido en esa presencia que intenta matarlo. Me pareció una idea muy potente, porque transforma el amor en el centro mismo del horror y le da un peso emocional que no se ve todos los días.

Es imposible no acordarse de “It Follows” (2014), porque comparte esa sensación de una amenaza que no deja de perseguirte. Pero “Leviticus: Ritual de Sangre” no se queda en la comparación y le da su propio sello. Aquí el conflicto no es solo escapar del monstruo, sino enfrentar el hecho de que aquello que más quieres también es aquello que más miedo te provoca. Esa mezcla funciona sorprendentemente bien y hace que la película tenga una identidad propia.

Si alguien espera una película llena de sustos cada cinco minutos, probablemente no la va a encontrar. Claro que hay escenas tensas y momentos bastante inquietantes, pero el foco nunca está en hacerte saltar del asiento. Lo importante es la historia, la forma en que desarrolla a sus personajes y cómo utiliza el terror para hablar de la intolerancia, el miedo y la aceptación.

También me gustaron bastante las actuaciones. La química entre los protagonistas se siente natural y eso hace que uno conecte con ellos desde el principio. Gracias a eso, cuando la película empieza a subir la tensión, realmente te importa lo que les está pasando y no se convierte simplemente en otra película donde los personajes van cayendo uno por uno.

El final seguramente va a dividir opiniones. Habrá quienes esperen algo más tradicional y otros que conecten con la decisión que toma la historia. En lo personal, me gustó bastante. Me pareció un cierre honesto, coherente con todo lo que la película venía construyendo y que no intenta buscar una salida fácil. Es un final sincero, de esos que no siempre se permiten las películas de terror y que termina dándole todavía más fuerza al relato.

En definitiva, “Leviticus: Ritual de Sangre” me pareció una muy buena película de terror precisamente porque entiende que el horror funciona mucho mejor cuando hay una buena historia detrás. Tiene una premisa original, personajes que logran generar empatía y un guion que sabe aprovechar muy bien su concepto. Si eres de los que disfruta las películas de terror que van un poco más allá de los sustos y buscan contar algo interesante, creo que esta es una de las sorpresas más gratas del género en lo que va del año.

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