[Reseña] “Pinocho”: Una adaptación diferente que apuesta por la emoción y la identidad

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Ya está disponible en los cines de Chile: “Pinocho” (The Golden Key: A New Pinocchio Story), una nueva adaptación cinematográfica del icónico niño de madera que sueña con convertirse en un niño de verdad.

Sinopsis: Un hombre solitario encuentra una antigua llave mágica capaz de conceder deseos. Su único anhelo es tener un hijo. Pero la magia opera de formas inesperadas, y de un tronco de madera nace Pinocho, un niño distinto a todos los demás. Consciente de su naturaleza especial, Pinocho emprenderá una aventura junto a sus amigos para demostrarle a su padre —y a sí mismo— su verdadero valor, enfrentando engaños y descubriendo que la magia auténtica reside en creer, en acompañar y en aceptar quién eres.

“Pinocho” (o también llamada “Buratino”) es la nueva adaptación de la famosa historia del muñeco de madera, esta vez, bajo una producción de Europa del Norte a cargo del director Igor Voloshin, quien previamente ha realizado películas basadas en historias conocidas, como su adaptación de El Mago de Oz (2025) y Medea (2022).

La historia sigue las aventuras de Pinocho, un niño que nace luego de que unos grillos le conceden a Gepetto la oportunidad de pedir un deseo. Él anhela tener un hijo y, por arte de magia, un tronco cobra vida. Como carpintero, decide convertirlo en un muñeco con forma de niño.

Sin embargo, este niño de madera es rechazado en todas partes, salvo en un teatro liderado por el malvado director artístico Karabas, quien amenaza a Gepetto y se lleva a Pinocho de gira por el mundo. Así comienzan las aventuras de Pinocho, quien hará todo lo posible por regresar a casa y reunirse con su padre.

Esta entrega es una película de fantasía musical de época, producida en Rusia y basada en la novela infantil La llave de oro, o las aventuras de Buratino, que a su vez reinterpreta Las aventuras de Pinocho, la obra original escrita por Carlo Collodi. Tiene sus diferencias: por ejemplo, acá Pinocho nace gracias al deseo que le es concedido a Gepetto, Gepetto no es tragado por una ballena, a Pinocho no le crece la nariz al mentir y en la versión rusa aparecen varios personajes que son importantes para la trama. Acá lo central va más por la liberación colectiva y el aceptarse a uno mismo.

Pinocho comienza a tener un conflicto interno, pues se da cuenta de que ser de madera lo hace diferente. Comete error tras error y desilusiona a su padre, que es un pan de Dios. Pero al final  -alerta de spoiler-. se da cuenta de que eso es culpa de su comportamiento y no de que sea de madera. Su padre lo ama tal cual es.

La película cuenta con la participación de tres grillos, quienes van ayudando y aconsejando a Pinocho. Uno de ellos, el más viejo, es el narrador de la historia. Pero es un narrador que está incluido en la diégesis, rompe la cuarta pared y los demás grillos no entienden a quién le está hablando, por lo que creen que perdió el razonamiento. La historia en sí tiene varios tintes infantiles y es perfecta para niños, pues es fácil de entender y va presentando varios valores de manera explícita, pero muy verosímil, sin caer en lo burdo.

La dirección de arte en particular está muy bien trabajada. Los looks de los personajes son muy particulares. Lo único que no me calzó fue que los amigos del teatro estuvieran siempre maquillados y con el vestuario de sus personajes, aun cuando estaban en ensayo, cuando pasaron varios meses y cuando ya se habían escapado del teatro. Desde el punto de vista de la fotografía, se nota bien trabajada: hay un buen uso de una clave alta, poco contraste, lo que hace que la película no sea oscura y resalta lo colorido, ayudando a que se luzca más el arte y se vea atractiva para los más pequeños.

Esta versión cuenta con un Pinocho hecho íntegramente en CGI. Es menos trabajado que el stop motion de Guillermo del Toro y se nota menos “pro” que el de Disney, pero su diseño de personaje, siento, es el punto medio exacto y, como es un mundo igual de fantasía, no molesta el CGI.

Si bien la película se presenta como un musical, cuenta con pocas escenas de este tipo. Quizás habría sido mejor apostar por una mayor presencia de números musicales o, derechamente, prescindir de ellos, ya que en una hora y media apenas se incluyen cuatro momentos de canto.

Desde el punto de vista del guion, se trata de una adaptación lograda y muy amigable para el público infantil. Sin embargo, a mi juicio, le falta mayor profundidad en la psicología de Pinocho. Su forma de ver el mundo resulta interesante por su inocencia, pero en ocasiones sus cambios de opinión parecen responder más a las necesidades de la trama que a una evolución orgánica del personaje.

De todas formas, si se pasa por alto ese detalle, “Pinocho” resulta una película disfrutable y familiar, que pone en valor el mundo del teatro, deja varias enseñanzas y demuestra que esta historia, pese a haber sido adaptada en numerosas ocasiones, aún tiene material para seguir reinventándose. Y ojo, porque próximamente llegará una versión de Pinocho en clave de terror.

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