[Reseña] “Supergirl”: Una buena película que llega en un momento donde ser “buena” ya no basta

Tiempo estimado de lectura: 5minutos, 6segundos

Ya está disponible en los cines de Chile: “Supergirl”, la nueva entrega del renovado Universo DC, que llega después de “Superman” (2025). La película está protagonizada por Milly Alcock (House of the Dragon), quien da vida a Kara Zor-El, también conocida como Supergirl: prima de Superman y una de las pocas kriptonianas que sobrevivieron a la destrucción de Krypton.

Sinopsis: Cuando un enemigo inesperado y despiadado golpea demasiado cerca, Kara Zor-El, también conocida como Supergirl, se ve obligada a unir fuerzas con un acompañante improbable en un épico viaje interestelar de venganza y justicia.

Durante varios años, bastó con que una película de superhéroes llegase a los cines para convertirse en un evento. Hoy la realidad es muy distinta. El género atraviesa un momento de desgaste y el público es mucho más exigente: ya no alcanza con que una película sea buena, ahora hay que sorprender, emocionar o entregar una identidad propia. En ese contexto aterriza “Supergirl”, una película que cumple con prácticamente todo lo que promete, pero que también evidencia las dificultades que enfrenta el cine de superhéroes para destacar en una industria donde pareciera que casi todo ya se hizo antes.

Basada libremente en el cómic “Supergirl: Woman of Tomorrow”, la cinta nos presenta a una Kara Zor-El muy distinta a la que el público conoce. Lejos de ser la versión optimista y luminosa de Superman, esta heroína carga con el trauma de haber visto desaparecer su mundo y haber vivido una infancia marcada por la tragedia. Cuando se cruza con Ruthye, una joven que busca vengar el asesinato de su padre, ambas emprenden una persecución espacial contra Krem, responsable de esa tragedia y también del ataque que pone en riesgo la vida de Krypto. La historia es sencilla y nunca pretende ser algo más complejo que una aventura de origen, pero funciona gracias al ritmo que mantiene durante casi todo su metraje.

Si hay un aspecto que merece todos los elogios, es el trabajo de Milly Alcock (House of the Dragon). La actriz entrega una interpretación llena de personalidad, consiguiendo que esta nueva Supergirl se sienta completamente diferente a Superman, sin perder el corazón que caracteriza al símbolo de la Casa de El. Hay vulnerabilidad, rabia, humor y mucha humanidad en su interpretación, convirtiéndose sin discusión en el mayor acierto de la película y en una de las mejores decisiones de casting que ha tomado el nuevo Universo DC.

Craig Gillespie (Cruella) dirige una película entretenida, dinámica y con buenas secuencias de acción. Visualmente luce sólida, el CGI responde en la mayoría de las escenas y el desarrollo del pasado de Kara aporta información muy interesante sobre la historia de Krypton dentro de este nuevo universo compartido. Además, la presencia de Superman sirve para reforzar las diferencias entre ambos personajes y deja claro que DC busca construir héroes con identidades propias, más allá de compartir un mismo legado.

Sin embargo, “Supergirl” nunca termina de sentirse realmente única. Hay muchas decisiones que funcionan, pero también varias que dan la sensación de haberlas visto antes. El tono, el humor y el uso de canciones durante las escenas de acción recuerdan constantemente a “Guardianes de la Galaxia” (2014), y aunque la inspiración no tiene nada de malo, aquí pocas veces logra transformarse en algo con identidad propia. A eso se suma una banda sonora que pasa casi desapercibida y que nunca consigue elevar las escenas más importantes.

El resto del elenco cumple, aunque con resultados dispares. Jason Momoa (Aquaman) se ve muy cómodo como Lobo y captura bastante bien la esencia del personaje, pero su participación se siente más como una presentación para el futuro del DCU que como una pieza realmente importante dentro de la historia. De hecho, si Lobo no hubiese aparecido en la película, el desarrollo de la trama no habría cambiado. Krem, por su parte, termina siendo un villano funcional, pero bastante genérico y desaprovechado, mientras que Ruthye pierde parte del protagonismo que tenía en el material original. Ninguno arruina la experiencia, aunque tampoco logra elevarla.

Quizás el mayor desafío de “Supergirl” sea precisamente el momento en que llega. Hace algunos años, una película así probablemente habría sido recibida con mucho más entusiasmo. Hoy, en cambio, el público espera experiencias memorables y ya no basta con ofrecer una aventura entretenida. La sensación al terminar la función es haber visto una buena película, con una protagonista excelente y varios elementos prometedores para el futuro del DCU, pero también una historia que difícilmente permanecerá mucho tiempo en la memoria. Es una producción que recuerda bastante a las primeras películas del Universo Cinematográfico de Marvel: cumple con presentar al personaje y sentar las bases para lo que viene, más que con convertirse en un acontecimiento por sí sola.

“Supergirl” es una “buena” película… no obstante, en el panorama actual del cine de superhéroes, ese puede ser su mayor problema. Cumple con entretener, tiene una protagonista carismática, ofrece buenas secuencias de acción y funciona muy bien como la carta de presentación de Kara Zor-El. Sin embargo, también deja la sensación de que le faltó ese momento, esa escena o esa idea que la hiciera realmente inolvidable, algo más que ser solo “buena”.

Aun así, vale completamente la pena verla en el cine, especialmente en formatos como IMAX o 4DX, porque entrega un espectáculo entretenido de principio a fin. Quizás dentro de unas semanas ya no recuerdes gran parte de lo que viste, pero sí te quedarás con una certeza: Milly Alcock lo hace muy bien como Supergirl y, si DC logra construir sobre esa base, el futuro de este universo todavía tiene muchísimo potencial.

Sin comentarios

Deja una respuesta