[Reseña] “Todos Los Males”: El perturbador retrato familiar que convierte el sur de Chile en una pesadilla

Tiempo estimado de lectura: 3minutos, 49segundos

Ya está disponible en los cines de Chile: “Todos Los Males”, la segunda película del director chileno Nicolás Postiglione, una perturbadora historia de secretos familiares, culpa y venganza ambientada en el sur de Chile de los años 50.

Sinopsis: Ambientada en Valdivia en 1957, la historia se adentra en una hermética familia de la comunidad alemana, marcada por una moral rígida, una religiosidad opresiva y una profunda pulsión de control. Bajo una fachada de orden y respeto, en la casa Riedel se esconden secretos familiares que amenazan con salir a la luz.

La llegada de Daniel, un adolescente de 13 años marcado por la reciente muerte de su madre, a la casa de su distante familia paterna, quiebra la aparente calma del lugar. Su presencia actúa como un detonante que desenmascara perversiones, culpas heredadas y una violencia latente que parecía cuidadosamente contenida.

Aislado dentro de este entorno asfixiante, Daniel encuentra refugio en Ema, hija de uno de los trabajadores de la hacienda. Sin embargo, una misteriosa desaparición sacude a la comunidad y expone los límites morales de una familia dispuesta a proteger su reputación a cualquier costo, empujando a Daniel a enfrentar una verdad que cambiará su destino.

“Todos Los Males” nos traslada al Valdivia de los años 50 y sigue la inquietante dinámica de la familia Riedel tras la llegada de un nuevo integrante: Daniel, hijo del hermano del patriarca. Criada bajo estrictas normas y rituales de tradición alemana, la familia pronto se vuelve un entorno hostil para el joven, quien ni siquiera domina el idioma y comienza a sentirse constantemente amenazado.

En medio de ese ambiente opresivo, Daniel encuentra consuelo en Ema, la hija de una sirvienta, con quien desarrolla un vínculo cercano. Sin embargo, cuando ella desaparece misteriosamente, sus sospechas se intensifican, llevándolo a cuestionar la verdadera naturaleza de la familia y a enfrentarse a oscuros y perturbadores secretos.

Esta es la segunda película de Nico Postiglione, quien antes dirigió “Inmersión” (2021), un thriller protagonizado por Alfredo Castro (El Conde), que la rompió en Guadalajara. En esta oportunidad, dirige esta película que él mismo define como “un híbrido entre thriller y terror”, el cual tuvo su estreno internacional en el Fantastic Fest (EE.UU.) y en Europa en Sitges (España), dos de los festivales de terror más importantes del mundo.

En el elenco, Teodoro Bustos interpreta a Daniel, el protagonista y nuevo integrante de la familia. Fer Finsterbusch (Contra el Demonio) da vida a Hilda, la hija de la familia, quien desarrolla un inquietante deseo hacia Daniel; mientras que Aaron Graf encarna a Hermann, el hijo, un personaje sádico y celoso de la atención que recibe el recién llegado. El reparto adulto se completa con Catrin Striebeck (Diario de un conductor de Uber), actriz austriaca de amplia trayectoria, en el papel de Dorothea, la estricta madre; y Tilo Werner (Measures of Men), actor alemán que interpreta al desagradable padre de Daniel, quien lo abandona.

Se nota un buen trabajo de casting en la selección de los adultos. Se puede deducir lo arduo que es encontrar un elenco donde luzcan y hablen como alemanes de manera fluida. Lamentablemente, tengo mis reparos en las actuaciones infantiles: Finsterbusch logra sostener su personaje, pero Daniel y Hermann, pese a tener una presencia muy adecuada, por momentos se ven limitados por diálogos que suenan excesivamente leídos.

En cuanto a la técnica, la dirección de fotografía está increíble. Los planos no solo son hermosos en composición e iluminación, sino que, junto a la dirección de arte de época tan bien detallada, logran generar una atmósfera muy potente. El sonido y la música también hacen lo suyo. Esto es un gran acierto de la película: su factura. Es bastante interesante cómo se construye este relato de horror, donde el monstruo es, en realidad, lo cruel que pueden ser las reglas de una familia tan estricta y cómo esto logra torcer la mente de los niños.

Si eres un poco más crítico del cine, muy técnico o un cinéfilo empedernido, puede que quieras arrebatarle unos 30 minutos de metraje. Pero si eres fan del terror y el horror, esta película no te la puedes perder, sobre todo porque vale la pena verla en el cine y experimentar cómo se construye este ambiente oscuro en el sur de Chile.

Sin comentarios

Deja una respuesta