[Reseña] “El Diablo Viste a la Moda 2”: El regreso a Runway entre glamour y nostalgia

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La icónica película que nos trasladó al mundo de la moda y las pasarelas rescata a los rostros más importantes de su elenco original para revivir la aventura en Runway de la forma más orgánica posible. Pese a que la vida le ha permitido a Andrea distanciarse de la moda, el destino tiene curiosas formas de operar y su camino vuelve a cruzarse con el de Miranda de una manera mucho menos placentera de lo que ella esperaba.

Sinopsis: Casi veinte años después de dar vida a los icónicos personajes Miranda, Andy, Emily y Nigel, Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci regresan a las elegantes calles de Nueva York y a las sofisticadas oficinas de la revista Runway en la esperada secuela del fenómeno de 2006 que marcó a toda una generación.

En un mundo convulso para los medios escritos, nos reencontramos con Andy, ahora una reconocida periodista de reportajes, y con el universo de Runway intentando sobrevivir a los cambios y exigencias de la era digital.

Si bien nuestros personajes pueden no haber cambiado demasiado en todo este tiempo, el escenario en el que se desenvuelven sí lo ha hecho. La moda ya no es exclusiva, los medios tradicionales han dejado de liderar la escena y ya no son los únicos en dictar tendencia. Las redes sociales han abierto espacio a millones de voces, y ya no son los medios los que marcan la pauta, sino las audiencias las que exigen qué se debe comunicar.

Este punto de quiebre se instala como uno de los ejes temáticos de la cinta: cómo incorporar la innovación como una mejora y no como una aplanadora de todo lo construido.

En este contexto, Runway intenta mantenerse a la vanguardia, adaptándose lo más posible sin perder su esencia. El mundo del lujo y la alta costura sigue brillando con excelencia y encantando a quienes conectaron con esta historia como una pequeña ventana a un universo hermoso y desconocido. A lo largo del metraje aparecen diversos rostros e invitados clave del mundo de la moda, y el product placement resulta coherente, considerando que la publicidad es, en gran medida, la que financia el arte que consumimos, tal como lo explicita la película.

El grupo retorna, quizás con demasiada confianza, ignorando que han pasado 20 años desde la última vez que supimos de Andy. La cinta sugiere más de lo que muestra y se apoya en un vínculo que asume vigente, sin reforzarlo ni reconstruirlo, dejando en evidencia que el verdadero enganche siempre estuvo en los personajes secundarios.

La película logra incluir algunos momentos humorísticos destacables, especialmente en torno al cambio de perspectiva actual sobre la ética laboral. Miranda y Nigel siguen siendo los íconos que admiramos en la primera entrega, y el ambiente editorial conserva gran parte de su atractivo.

Sin embargo, hay varios elementos que le restan fuerza: el componente romántico se siente completamente fuera de lugar, algunos escenarios resultan demasiado funcionales y el ritmo decae hacia la mitad, haciendo que la película se perciba más extensa de lo necesario.

A pesar de esto, la nostalgia termina imponiéndose y elegimos volver, encantados, a un mundo que nos ha dejado frases y memes memorables, capaces de perdurar, como Runway, hasta el día de hoy.

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