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Ya está disponible en los cines de Chile: “Iron Maiden: Burning Ambition”, una película que recorre los 50 años de historia de la legendaria banda británica de heavy metal. Dirigido por Malcolm Venville y producido por Dominic Freeman, el documental combina material de archivo inédito, entrevistas nuevas y testimonios de reconocidos fanáticos de la banda.
Sinopsis: “Si son fanáticos de Iron Maiden, ya son parte de una familia”. IRON MAIDEN: BURNING AMBITION explora cómo Iron Maiden ha contribuido a dar forma a un movimiento cultural, cuestionando las visiones convencionales de la música rock y el amplio impacto del heavy metal en la sociedad y la cultura. Con entrevistas a la banda y a colaboradores como Javier Bardem, Lars Ulrich y Chuck D, esta electrizante película ofrece una mirada íntima a su visión intransigente y a su inquebrantable vínculo con su ejército mundial de fanáticos.
Una de las grandes ventajas que nos otorga la creciente industrialización de biopics sobre artistas y bandas musicales, que desde el año 2018 -y hasta hace muy poco– vienen repitiendo su fórmula agridulce, es que permiten enaltecer el formato documental, dotándole de una sinceridad y crudeza totalmente desmaquillada… tal como lo que experimenta un artista al bajarse del escenario.
Si bien este no es el primer rodeo en el formato del director británico, Malcolm Venville (Abraham Lincoln – 2022, Churchill at War – 2024), este sí sería, técnicamente, su primer documental puramente musical. Y no escogió cualquier perfil, si no el de LA banda más representativa de un género musical tan relevante, amado y vitoreado a partes iguales, como lo es el Heavy Metal.

“Iron Maiden: Burning Ambition” es la historia nunca antes contada (o al menos, no de esta manera) sobre la legendaria banda nacida en el East End de Londres en 1975, bajo la inquebrantable visión de su bajista y fundador, Steve Harris. Pero, el documental no solo repasa sus orígenes y ascenso, sino que también funciona como un análisis de su enorme impacto en la cultura popular. No resulta extraño que, durante gran parte de la década de 2010, una nueva generación de artistas urbanos adoptara las icónicas ilustraciones de la banda como parte de su estética y vestimenta. En su momento, el Heavy Metal representó rebeldía y contracultura, pero con el tiempo terminó convirtiéndose en algo aún más poderoso: IDENTIDAD. Y esa búsqueda de identidad es precisamente uno de los elementos que muchos artistas mainstream siguen intentando capturar hoy.
Y es que ese es precisamente el foco que busca darle su director: mientras que los propios integrantes de la banda nos van dando un repaso detallado sobre todos los obstáculos que tuvieron que sortear a lo largo de su extensa carrera, el apoyo visual expande su lente y nos permite conocer también, cuán ojo de pez, el impacto que tuvo a su alrededor.

Además de un valioso material de archivo con imágenes de conciertos, giras y algunos behind the scenes inéditos, el documental también destaca por incluir testimonios de fanáticos de distintas partes del mundo, entre los que aparecen varios rostros conocidos, como Javier Bardem o Tom Morello. Sin embargo, es en su faceta más “ficticia” (tan característica del estilo de su director) donde la película encuentra su mayor fuerza, utilizando toda la imponencia y el simbolismo de “Eddie”, la enigmática mascota de Iron Maiden, creada por el artista británico Derek Riggs.
A medida que el documental avanza, todo lo que se nos relata se entrelaza con una narrativa digital en la que acompañamos a Eddie desde su llegada a la Tierra, en plena explosión de la New Wave of British Heavy Metal, pasando por las constantes transformaciones de la banda y la construcción de un legado generacional imposible de negar. Porque, como ocurre con toda gran explosión, sus efectos fueron colaterales y, en este caso, también atemporales. Tal como Eddie. Tal como Iron Maiden.

“Iron Maiden: Burning Ambition” es una carta de amor de un fanático empedernido hacia la banda más icónica y longeva de la escena musical pesada. Una muestra de afecto que permite a su vez darle voz a una gran familia de “Hermanos de Sangre”, que alrededor del mundo y sin importar su edad, raza o estrato socioeconómico, levantan sus manos y gritan a todo pulmón: ¡Up the Irons!
















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