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Ya se encuentra en los cines de Chile: “Los Renacidos”, un thriller policial coproducido entre Argentina, España y Chile que mezcla suspenso, secretos familiares y una intensa persecución criminal. Dirigida por Sebastián Estéves y protagonizada por Pedro Fontaine y Marco Antonio Caponi, la película apuesta por una historia llena de tensión e incertidumbre, donde nada ni nadie es exactamente lo que parece.
Sinopsis: Manuel vive en un pueblo de montaña intentando reconstruir su vida, hasta que su tío Horacio reaparece y lo arrastra nuevamente a un negocio clandestino: fingir la muerte de personas para ayudarlas a desaparecer. Junto a su hermano Oscar, de quien está distanciado, deberá ejecutar un último encargo: simular la muerte del contador de un cartel narco y cruzarlo a Chile con una nueva identidad. Pero una traición desatará una persecución sin tregua hacia la frontera, donde Manuel tendrá que decidir entre sobrevivir o mantenerse leal a su familia.
“Los Renacidos” es el segundo largometraje del director argentino Sebastián Estéves, quien cuenta con una amplia trayectoria como montajista. Su ópera prima, “La Educación del Rey” (2017), fue seleccionada en importantes festivales como La Habana, São Paulo, Palm Springs y Chicago Latino Film Festival. En Chile, sin embargo, aquella película pasó bastante desapercibida, por lo que Estéves sigue siendo un nombre poco conocido para gran parte del público local. En esta ocasión, regresa con una coproducción entre Argentina, España y Chile, impulsada por la productora El Otro Film. Y aunque el director no resulte familiar para muchos, parte de su elenco sí lo será, gracias a la presencia de reconocidos actores chilenos.
Entre ellos destaca Pedro Fontaine (Araña, 2019), quien interpreta a Manuel, un médico que trabaja junto a su hermano en un negocio clandestino: ambos ayudan a personas que desean desaparecer, fingiendo su muerte para luego trasladarlas a otro lugar. El hermano es interpretado por el actor argentino Marco Antonio Caponi. Ambos han sido ampliamente elogiados por sus actuaciones e incluso han recibido reconocimientos en distintos festivales. Sus personajes son hombres reservados, de pocas palabras, pero cargados de secretos. Nunca sabemos realmente qué ocultan ni hasta dónde son capaces de traicionarse entre ellos, y esa permanente incertidumbre está muy bien lograda por la película.

El reparto también incluye a Luis Dubó (La Misteriosa Mirada del Flamenco) y Daniel Antivilo (Los Años Salvajes), quienes encarnan a miembros de una mafia que busca a un desertor: un contador que utilizó el método de los hermanos para darse por muerto. Cuando descubren que sigue con vida, comienza una persecución que termina involucrando a todos en lo que, como dirían los argentinos, es un verdadero “quilombo zarpado”.
Si hay algo que Estéves consigue capturar con eficacia es una de las principales virtudes del thriller policial: la tensión constante de no saber cómo terminará todo ni quién logrará salir airoso. Uno espera que el protagonista sobreviva, pero la película nunca entrega certezas. Las secuencias filmadas en cementerios durante la noche, los numerosos interiores de vehículos en movimiento y la cordillera como escenario principal de los momentos más climáticos representan desafíos importantes para la producción, pero también contribuyen a otorgarle una estética que mezcla el suspenso con ciertos aires de western y road movie. Todo esto dentro de una historia de tensión pura, donde Estéves evita caer tanto en diálogos excesivos como en una violencia gratuita, manteniendo ambos elementos en una medida justa.

Por momentos, la verosimilitud de la trama se acerca peligrosamente a su límite, aunque esos mismos instantes también invitan a la reflexión. La película nos lleva a preguntarnos si realmente sería posible engañar a un médico forense mediante este método, o incluso despertar después de haber sido enterrado. Del mismo modo, plantea interrogantes sobre los lazos familiares: ¿hasta qué punto se pueden perdonar las traiciones de un hermano simplemente por compartir la misma sangre?
El principal problema aparece en su desenlace. Más que una conclusión natural de la historia, el final transmite la sensación de haber sido construido con el objetivo de sorprender a toda costa mediante un gran giro. Y, aunque logra impactar, también deja un sabor amargo que termina afectando la experiencia general de una película que, hasta ese momento, venía construyendo muy bien sus conflictos.

Aun así, “Los Renacidos” cuenta con credenciales importantes. Formó parte de la selección oficial de los festivales de Guadalajara, Shanghái y SANFIC, y Pedro Fontaine obtuvo el premio a Mejor Actor en el Festival de Cine Latino de Huelva. Son reconocimientos que respaldan la calidad de la propuesta. Por eso, si eres fanático de los thrillers, del cine policial o simplemente disfrutas de las buenas películas argentinas, esta es una cinta que vale la pena descubrir.















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